Mis blogs preferidos por categorías

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No soy amante de los celulares, pero me gusta informarme. Desde hace años leo varios blogs sobre temáticas que me interesan. En esta entrada busco mostrar algunos de los que más me gustan.

Música

Musimales (www.musimales.com): Un grupo de blogueros escribimos reseñas musicales de nuestros álbumes o artistas preferidos. He escrito alguna que otra entrada interesante, como la entrevista a Hernán Fortuna, vocalista de Templo, y largas historias sobre el rock de los años ochenta.

Guitarristas (www.guitarristas.info): Es un portal web dedicado a los guitarristas y conducido por guitarristas. Tiene diferentes secciones de lo más interesantes, como historias de guitarristas, tutoriales y cosejos de guitarra. Recomiendo revisar el foro.

Hispasonic (www.hispasonic.com): Si te gusta leer sobre producción musical, este puede ser tu sitio. Al igual que Guitarristas, tiene sección de noticias, tutoriales y consejos. Funciona con la misma cuenta de Guitarristas (Arriba).

Economía/Liberalismo

Mises Hispano (www.miseshispano.org): El nombre de Ludwig Von Mises queda bien representado en este sitio web. Se analizan temas de sociedad, política y economía desde el enfoque liberal, especialmente el de la Escuela Austriaca.

El Replicador Liberal (www.elreplicadorliberal.com): Este blog es una buena defensa del liberalismo político y económico (especialmente el minarquismo). Se analizan temás complejos y sin temor a herir susceptibilidades, el autor denuncia el estatismo en España, y como no, también presente en otras partes del mundo.

Juan Ramón Rallo (www.juanramonrallo.com): El espacio web del profesor Rallo analiza temas económicos desde una perspectiva crítica. Este joven economista español se ha hecho buena fama entre los círculos liberales, y es una de las caras más reconocidas entre los economistas austriacos de habla hispana.

Corea

El Diario de Corea del Norte (eldiariodecoreadelnorte.blogspot.com): La dictadura de Kim Jong Un tiene un denunciante de habla hispana. Este blog de Gabriel Choi muestra las realidades no contadas de Corea del Norte en español.

Eurowon (www.eurowon.com): Un expatriado español en Corea nos muestra la cultura coreana desde un punto de vista crítico. Lectura recomendada: Entrevista a Felipe, autor de Eurowon.

Korea-Canada Blog 한캐 블로그 (Inglés, www.korcan50years.com): La comunidad de coreanos en Canadá es una de las minorías mayoritarias en ciudades como Toronto. Descubrí este blog hace poco, y es de especial mención el intento de sus autores por disfrutar de la cultura coreana lejos de Corea del Sur. Lectura recomendada: My Korean New Year in Toronto.

Expatriados

Un Friki en Japón (www.razienjapon.com): Raúl Vela vive el sueño de muchos fanáticos del país del sol naciente. Este expatriado español se fue a hacer suertes a Japón hace varios años, y desde su blog comenta sus experiencias. Lectura recomendada: Entrevista a Raúl Vela.

Historias de China (www.historiasdechina.com): Javier Telletxea Gago es el autor de este blog que nació en 2013. Se hace un ameno repaso por las tradiciones y cultura china desde la perspectiva de un occidental.

Un Creativo en Japón (www.creativoenjapon.com): David Boscá tiene uno de los blogs más interesantes sobre Japón. Muestra su opinión sobre la vida en Japón, así como un repaso por las diferentes áreas de la cultura japonesa. Además tiene un excelente videoblog, donde de paso comparte su pasión por los videojuegos retro. Muy pronto, entrevista a su autor.

Tecnología

Incognitosis (www.javipas.com): Javier Pastor es periodista informático para diversos portales web de tecnología. En su blog personal relata sus vivencias, y sus opiniones sobre productos tecnológicos de una forma amena. No está de más decir que trabajaba bajo el seudónimo de Picajoso, primer administrador de MuyLinux.

La Mirada del Replicante (www.lamiradadelreplicante.com): Aunque que no uso Linux desde hace varios meses, sigo con alguna regularidad las noticias de este mundo. Su autor Tannhausser habla sobre las diferentes noticias tecnológicas y culturales que rodea al mundo de Linux y el Software Libre.

¡Hasta una próxima entrada!

Sobre Facebook, Whatsapp y otras tonterías

El mal uso de la tecnología genera malos hábitos sociales
El mal uso de la tecnología genera malos hábitos sociales

La tecnología la conocí en la adolescencia. No tuvimos computador en mi casa hasta que tuve trece o catorce años. Por aquella época no necesitaba muchas distracciones y hoy sigo siendo igual de simple que en aquella época. Me gustan la música, los libros y dibujar. Por aquella época mi vida era muy tranquila. Lo mío no eran los deportes, pero me gustaban las personas. Como era tan callado, les analizaba y emitía mis propios juicios sobre su comportamiento. No era de montoneras y mis amigos de la infancia los cuento con los dedos de la mano.

Aún para aquella época en que la banda ancha era para chicos adinerados, se empezaban a generar esas interacciones a través de la tecnología. El Internet del laboratorio estudiantil era lento y muchos computadores corrían sistemas DOS y en el mejor de los casos Linux con la primitiva interfaz gráfica de KDE 3. Años más tarde, con la llegada de Windows XP, intercambiábamos videojuegos y pasé tardes enteras matando nazis y narcotraficantes virtuales. Parecía una materia, ya que después de un juego venía otro y otro más.

En mi último año de colegio conocí las redes sociales. Pronto aparecieron páginas como Sonico (un facebook versión latina que apenas usé) y el famosísimo Facebook. Luego conocí Twitter y poco más. Me parecía extraño eso de estar subiendo fotos a Internet para que otras personas las vieran. Mis compañeros de clase no se demoraron en adquirir esa nueva moda, hasta tal punto que vivían revisando su perfil cada vez que se sentaban delante de un computador. Después de eso vinieron los casi extintos teléfonos Blackberry de teclado QWERTY que permitían recibir correos, ingresar a Facebook, Twitter y PIN (Blackberry Messenger).

Mi mamá me hizo caer en cuenta de lo simple que soy, no por la humildad, sino porque no soy de modas y me gusta manejar bajo perfil. Dejé de publicar activamente en Facebook cuando me di cuenta de lo estéril que es. Agregamos extraños por motivos difíciles de explicar y damos “Me gusta” cada vez que hallamos algo interesante. Ojalá existiera un “No me gusta”, para mostrar el desagrado que me generan las tonterías de las personas.

Mención especial al grupo "Yo odio la Pseudociencia" por desenmascarar tanta tontería
Mención especial al grupo “Yo odio la Pseudociencia” por desenmascarar tanta tontería

Me gustan las personas, pero detesto las tonterías. Me fastidia cada vez que alguien escribe que está deprimido porque su novi(a) l(a) dejó. Me parece una franca tontería hacerlo saber a todo el mundo. Aprecio a mis amigos, pero a más de uno le diría: “Se que estás sufriendo, pero te pones pesado cada vez que rompes con alguien”. Fanáticos domingueros, los que suben fotos de rumbas con tragos y viejas, para luego poner cuando van a la Iglesia lo mucho que han aprendido de la bondad del Señor. Dicen que aman a Dios, pero aceptan que tienen relaciones pre o extra matrimoniales porque no son falsos, vaya descaro. No falta tampoco el mamerto digital, que comparte cuanto meme encuentra sobre lo malo de las trasnacionales, los cultivos genéticamente modificados, los niños raquíticos del África y las nobles ‘alternativas’ de gobiernos socialistas sociales como los del fallecido Hugo Chávez o del ex-presidente Lula Da Silva. Irónicamente comparten esas cosas desde costosos iPhones.

Por Whatsapp la situación mejora un poco ya que se limita a las conversaciones. Creo que es una manera barata de comunicarnos con otras personas mientras usamos nuestros teléfonos celulares, pero su uso es obsesivo para algunos. Me ha pasado que estoy hablando con alguien que se calla para revisar lo que otra persona le está escribiendo. He expuesto en cursos donde los estudiantes no suben la cabeza por mirar sus teléfonos. Y espero no se me malinterprete, me gusta mi antiguo celular Nokia C3, pero me molesta que empiece a vibrar y pitar cada vez que alguien me escribe. Lo peor es que no puedo alejarme de las redes sociales, porque el protocolo dice que con más redes sociales, tendremos más oportunidades laborales, y si no estás al menos en Facebook, no existes. Alejarme de las redes sociales me ha salido relativamente caro, teniendo en cuenta que sigo siendo estudiante, y que cualquier noticia de la Universidad se comparte en los muros de Facebook.

No me molesta la tecnología sino el mal uso que se le da. Charlamos con personas virtuales mientras compartimos una habitación con seres de carne y hueso. Compartimos en exceso nuestras vidas íntimas con fotos subidas de tono, y paseos por exóticos lugares por aparentar y generar envidia en los demás. Que miserables somos para preocuparnos en exceso por la vida social virtual. Nos sentimos mal cuando nos eliminan, y les escribimos buenos deseos en el día de su cumpleaños a tantas personas que no conocemos por caer bien. Ya no se hacen llamadas de felicitación, sino un saludo en el muro. Escribimos bellos mensajes de inspiración (para los demás, claro), y creemos que vamos a conquistar el mundo. Tan valientes en la red, y la mayoría unos pusilánimes en la vida real.

No odio Facebook, no odio Whatsapp. Las personas se pueden comunicar inclusive a grandes distancias (como los colombianos en el exterior), y pueden compartir con aquellos que guardan en sus corazones. Pero creo que muchos construyen una identidad virtual superficial solo para ocultar sus verdaderos conflictos. Lo dice quien ha sido partícipe de muchas de las cosas criticadas en este texto y no creo que valga la pena volver a esos pasos. Prefiero revisar el Facebook y no decir mucho, no dar tanto like a cuanta tontería aparezca, y limitarme a la información. Al fin y al cabo, si quiero expresarme, siempre lo puedo hacer en este espacio, y quienes me leen saben que no tengo pelos en la lengua, o mejor en los dedos para decir lo que pienso.

¿Para que estudiar Economía?

Bastiat define con certeza a los verdaderos economistas
Bastiat define con certeza a los verdaderos economistas

Las verdades como son. Cuando empecé a estudiar economía, lo hice porque deseaba estudiar una carrera universitaria y tener un cartón como el resto de mortales. Por aquellos días era un jovencito de diecisiete años que desconocía casi por completo el mundo de la política y tenía una mayor ignorancia sobre temas económicos. Permanecí en un velo de ignorancia durante la mayor parte de mi carrera universitaria, y cuando empecé a ser consciente del verdadero rol de los economistas en la sociedad, me di cuenta de cuan equivocado estaba sobre esta carrera.

No todos los economistas son iguales, y no todas las Universidades adhieren a las mismas ideas que expongo aquí. Desde primer semestre se nos enseña que somos científicos cuyo papel de alguna forma es modelar la sociedad. Se nos enseña a ser los economistas arrogantes que Hayek denuncia en su obra. Poseemos todo el conocimiento humano imaginable para construir complicados modelos matemáticos, y denunciamos con fuerza los modelos “neoliberales”.

Neoliberalismo es la palabra más horrenda del ámbito académico, y mis compañeros de clase y profesores la hacen todavía más odiosa cuando la mencionan. Los economistas son mamertos que pueden hacer gráficos. El libre mercado beneficia a los ricos, perjudica a los pobres y mantiene a los políticos en el poder. Ninguno hace el mínimo esfuerzo de contrastar aquello que repiten los políticos del POLO con la realidad. Compartimos imágenes por Facebook denunciando a Monsanto y charlamos con gran admiración sobre la obra de Piketty, Krugman o Stiglitz.

El Estado no debe ser paternalista, sino que “debe” proveer a las personas de medios para subsistir. Que afirmación más arrogante y contradictoria de los labios de un maestro. El libre mercado es sin lugar a ninguna duda el causante de los males que puede ser bien encausado por un funcionario estatal. Cuando resolvía los parciales siempre respondía a casi cualquier pregunta “El Estado debe…”, “La economía capitalista tiene este defecto…”. No me sorprende haber pasado con una alta calificación. Uno aprende a punta de prueba y error que si se quiere graduar, toca halagar al profesor o responder lo que a él o ella le gustaría escuchar.

El libre mercado es culpable de que las multinacionales nos estén arruinando. “La solución es cerrar nuestra economía, fortalecernos y luego abrirnos como lo hicieron los gringos” he escuchado de varios compañeros. Queridos colegas con buenas intenciones y pobre formación académica, ustedes deberían mirar los indicadores, estudios y contrastarlos con la realidad. Ni siquiera sugiero que lean a los austriacos: la mayor parte de los economistas del mainstream piensan que el comercio y la actividad privada es beneficiosa. Revistas como Portafolio -con las críticas que puedan recibir de los economistas liberales- da constantes consejos para pequeños empresarios, trabajadores y alabanzas al libre mercado. Aún Semana, una revista de corte progresista y estatista tiene sus momentos de iluminación en que le hacen guiños al capitalismo.

Dogmáticos e ignorantes nos volvemos si no leemos. Una compañera al charlar sobre las dificultades de algunos sectores económicos en Colombia me preguntó “¿Acaso tenemos que comprar afuera lo que producimos acá?”. Estaba sorprendido porque quien formulaba esa pregunta estaba en último semestre. Esta semana escuché extrañas afirmaciones de algunos estudiantes: “En Colombia preferimos lo de afuera porque es del extranjero y no nuestras marcas locales”. Acudiendo a mi natural flema contesté que no había conocido hasta ahora ninguna tienda nacional que hiciera buenos zapatos para mi talla. Encontré buenos zapatos en una tienda americana que hace sus zapatos en China.

Debe ser herencia de esa canción a la que le han dado tanto palo en El Siguiente Programa con justa razón. Que nadie se equivoque, me gusta ser colombiano porque nací aquí y esta es la tierra de mis ancestros, pero hallo detestable el nacionalismo. Los colombianos son buenos y los extranjeros malos; lo único que se nos queda es “a mí no me de trago extranjero, es caro y no sabe a bueno, a mí deme lo de mi tierra primero”. Los economistas que apenas si han leído un libro de economía, mal preparados se han encargado de exaltar el nacionalismo y de desdeñar lo extranjero.

Con lo dicho, no extraña que los economistas en Colombia quieran volverse funcionarios del Estado. ¿Donde más encontrarían un buen trabajo del que no les pudieran correr?, ¿donde más podrían manejar dinero ajeno que van a utilizar para sus pulcros modelos econométricos?. Si no hallan trabajo en la academia, buscarán presentar proyectos financiables con el dinero de los contribuyentes. ¿Estudiamos cinco años para hacer lo que cualquier otro individuo organizado y persistente pero sin formación universitaria puede hacer?. Con suerte un buen economista podría trabajar en cualquier empresa privada, aunque es poco probable que alguna vez llegue a poner en práctica las formalidades que aprendió en la Universidad.

Con todo, no quiero desanimar a nadie de estudiar esta carrera. ¿Acaso existe alguna profesión que no se vea influenciada por el juego de oferta y demanda?, ¿Puede el ingeniero crear una máquina que no crea que va a tener un usuario final?. La Economía es quizás la profesión más influyente de la humanidad y a la vez la menos valorada. Siempre habrá un mamerto que diga que los economistas nos han arruinado y quizás tenga razón. ¿No tienen acaso los  economistas el poder de generar ideas que en algún momento se materializarán? No creo Marx haya alguna vez imaginado que el terrible papel que jugaría el desarrollo del Socialismo en la historia del Siglo XX, ni las implicaciones que sigue teniendo en el ideario popular.

¿Para que estudiar Economía? para poder derrumbar los mitos del colectivismo y fortalecer las bases de la libertad. Quien desee estudiar Economía debería entender que nadie, a excepción de Dios tiene el conocimiento suficiente para poder organizar la vida en sociedad. El comportamiento humano no es sencillo ni puede expresarse en variables matemáticas. La Economía es verdaderamente complicada, pero aquellos que busquen el bienestar de la sociedad buscarán dar poder al individuo y reducir el del colectivo. Los economistas tenemos una de las labores más nobles y al mismo tiempo incomprendidas de la Humanidad y algunos colegas nunca lo entenderán así.

Visita a Cali (2015)

Cali me recuerda un poco a mi ciudad natal
Cali me recuerda un poco a Neiva

Hace casi dos meses tuve que hacer una presentación sobre “Neoliberalismo” para mi clase de Historia Económica. Tuve la oportunidad de explicar las diferentes escuelas de pensamiento económico: Clásicos, Monetaristas, Keynesianos y por supuesto Austriacos. No estoy seguro si mis compañeros quedaron convencidos de la superioridad del Capitalismo de Libre Mercado, pero quedaron impresionados de que pudiera manejar con tanta soltura las diferentes escuelas de pensamiento. Uno de mis compañeros me contactó luego para que representara a la Universidad en un concurso de estudiantes de Economía en Cali. Yo me encargaría de participar en Historia y Pensamiento económico.

El viaje fue un domingo en la noche, y tomaría alrededor de nueve horas llegar a la capital del departamento del Valle. Ya conocía el trayecto por tantos viajes a los campamentos cristianos en Valle del Cauca, pero no pensaba tanto en Cali porque no había pasado más que unas pocas horas en esa ciudad. El viaje había sido muy tranquilo, y como no soy de ver películas cuando el carro se mueve, me quedé durante todo el trayecto mirando a la ventana. El paisaje era precioso: a pesar de las altas horas de la noche, la luna alumbraba las tupidas montañas y dejaba ver un cielo casi traslúcido; los pueblos de pequeñas casas a lo largo de la carretera ofrecían un curioso paisaje que visto desde lejos parecía un pueblo de pesebre navideño a gran escala.

Hostal de nuestra estadía
Hostal donde nos quedamos

Llegamos a las cinco de la mañana y fuimos directamente al hostal en el que nos quedaríamos para un corto descanso, y para prepararnos para el concurso en la tarde. Desayuné con mi compañero de concurso, un chico apasionado por la Econometría en un almacén de una cadena local. Fue curioso compartir con chicos de otros semestres y hacer nuevos amigos. Resulta grato, teniendo en cuenta que los últimos semestres se tiene mucho menos contacto con los demás compañeros y amigos por las presiones del trabajo, de acabar materias y graduarse.

Universidad ICESI
Universidad ICESI

En la tarde fuimos a la Universidad ICESI, anfitriona del evento para el concurso. Nos hallábamos muy nerviosos porque nunca habíamos participado en un concurso de esta naturaleza, y las otras universidades tenían una historia académica ejemplar. Nos sentamos los tres participantes de la Universidad en una mesa esperando que empezara el torneo. A pesar que soy un flemático de cepa, manejaba mi ansiedad de manera interna, por lo que aparentaba una sutil calma y buen humor exterior.

Participamos durante tres rondas y llegamos a la semifinal. Dimos ‘pelea’ a varias universidades de renombre y quedamos en cuarto lugar. Para ser la primera vez que participábamos en un concurso de este tipo, quedamos bien parados. Terminamos cuando la noche era joven y fuimos a un centro comercial llamado Jardín Plaza donde cenamos y caminamos un rato conociendo el edificio. Esa noche terminó tranquila en el hostal viendo televisión y platicando con mi amigo econometrista quien también resultó ser músico.

Esta foto me recuerda un poco a Bogotá
Esta foto me recuerda un poco a Bogotá

Al día siguiente y después de un baño con agua fría (difícil de hallar en Neiva), nos apresuramos a desayunar y partir al centro de la ciudad. Claramente Cali es una ciudad grande, mucho más ‘ciudad’ que Neiva. El centro es grande y concurrido. Ciertamente se puede comprar todo tipo de cosas en dicho sector, y para alegría de nosotros, encontramos un mercado de libros usados, donde logré hacerme con “Capitalismo, Socialismo y Democracia” de Joseph Schumpeter y “Libertad de Elegir” de Milton y Rose Friedman. También se hallaban intactos ejemplares de “La Riqueza de las Naciones”, el clásico de Adam Smith y otros textos más avanzados sobre Microeconomía, Macroeconomía y Econometría. Todos salimos con libros y una sonrisa en nuestros rostros.

No solo los jóvenes mueven el esqueleto en Cali
No solo los jóvenes mueven el esqueleto en Cali

El ambiente del centro resultaba extrañamente atractivo. No es un lugar especialmente bonito o fotogénico -a excepción de los principales edificios de bancos y gobierno- pero tiene esa vitalidad que se vive en las ciudades intermedias en época de fiestas. Esta ciudad tiene fama por su ambiente festivo y por la salsa, y pudimos constatar que hasta los hombres mayores tienen el sabor latino. Musicalmente no había mucho que decir aquellos hombres mayores, pero hay que reconocer que se disfrutaban la música y eso para mí tiene mucho valor.

Corrientazo en el centro de Cali
Corrientazo en el centro de Cali

Después de pasear, tomamos un ‘corrientazo’ (un almuerzo típico colombiano de bajo coste y abundantes porciones). En mi caso, fue una crema de pescado con bandeja de carne, frijol, arroz, plátano y ensalada que sabía muy bien. Con el estómago lleno, partimos hacia la Universidad Santiago de Cali que quedaba a pocos metros del hostal, y esperamos a que llegaran nuestros compañeros que tendrían un debate con otros universitarios.

Universidad Santiago de Cali
Universidad Santiago de Cali

La USC es grande y conocimos una parte mientras llegábamos al auditorio donde nuestros compañeros debatirían. Creo que lo que más nos sorprendió fue la cantidad de locales comerciales dentro de la universidad; de hecho, bromeábamos diciendo que la USC tenía su propio ‘Comuneros’ (un centro comercial popular de Neiva). Creo que por momentos no pudimos evitar las comparaciones con nuestra universidad.

Terminado el debate nos fuimos rápidamente al hostal pasando antes por una hamburguesa tasca. A decir verdad es una de las hamburguesas más ricas que me he comido. Con afán fuimos a la Terminal de transporte y tomamos un bus para Neiva.

A decir verdad, me gustó mucho la experiencia de conocer Cali, como haber compartido con mis compañeros de concurso, a quienes no conocía. También fue curioso conocer un poco la cultura caleña; cosas tan comunes para ellos como su acento fueron motivo de bromas a lo largo de la estadía. En fín, fue una experiencia muy agradable, y espero que la próxima vez que esté en Cali pueda tomar mejores fotos 😉

Para finalizar, dejo un video del Grupo Niche interpretando Cali Ají de su álbum Cielo de tambores (1990) en República Dominicana en 1991.

Si deseas ver todas las fotos que saqué, visita este enlace.

Mi experiencia en Windows… nuevamente

Mi escritorio con Windows 8.1 y al fondo una bella vista de Seúl
Mi escritorio con Windows 8.1 y al fondo una bella vista de Seúl

Me lo pensé mucho antes de volver a Windows. Dejé Linux porque me estaba empezando a cansar de cosas que no se resolvían, de la falta de algunas aplicaciones básicas para mi trabajo, de las discusiones en Internet, tantos programadores haciendo forks y la dificultad al trabajar en un mismo documento con personas que no usaban LibreOffice.

Había probado Windows 8 en el 2013 y había quedado con impresiones negativas. Hace un par de meses volví a Windows, y debo reconocer que mi experiencia ha sido en general positiva.

El Hardware

Mi equipo es de 2010 y cuando lo compré tenía buenas especificaciones, aunque hoy deja un poco que desear. Mi tarjeta gráfica ATI funciona muy bien con los drivers propietarios, lo mismo que la tarjeta de sonido que me da un aceptable sonido envolvente (tiene varios años). Aún así, el equipo enciende mucho más lento que cualquier distribución Linux, y apaga lentamente también. En general, el soporte de mis periféricos es mucho mejor que el que tuve en Linux.

El Sistema Operativo

Creo que Windows 8.1 es un gran acierto ya que combina una interfaz moderna y bonita con un sistema bastante familiar para la mayoría de los mortales. Sin embargo, extraño varias cosas de las distribuciones Linux como un gestor de paquetes y un explorador de archivos con más funciones. Es cierto que en Windows hay muchas más aplicaciones que en Linux, pero no hay un sistema que gestione la instalación de las mismas de una manera más organizada y rápida como con Synaptic. También extraño las pestañas en el explorador de archivos, tener una terminal con muchas opciones, y en general hecho de menos la sensación de seguridad al conectar memorias USB.

Las Aplicaciones

Aquí viene lo mejor del sistema de Microsoft. En Windows hay muchas aplicaciones de muy buena calidad y gratuitas. Utilizo Windows 8.1 de 64 bits y no he tenido problemas ejecutando antiguas aplicaciones anteriores a Windows XP. Por el contrario, me fue casi imposible instalar Guitar Pro 6 (32 bits) en una instalación de 64 bits de Ubuntu. No recordaba lo cómodo que es usar Microsoft Office o poder jugar con los emuladores sin tener que leer un manual para configurarlos.

Conclusión

Windows 8.1 es un muy buen sistema operativo con sus cosas buenas y malas. Me gusta que tengo muchas aplicaciones, y es un estándar en cualquier empresa. Por otra parte, extraño la facilidad con que se gestiona el software en Linux, y la sensación de seguridad. A pesar de lo anterior, Windows sigue siendo una mejor opción para mí pues uso constantemente aplicaciones exclusivas de ese sistema operativo y mi trabajo en el PC es más eficiente. Me cuesta creer lo que estoy escribiendo, pero me gusta esta nueva Microsoft y espero con ansias el nuevo Windows 10.

Hasta una próxima entrada 😉

¿Dejar Colombia… o no?

A HOUNSLOW RESIDENT WATCHES AS A PLANE PASSES OVER HIS HOUSE BOUND FOR LONDON'S HEATHROW AIRPORT
Cuando irse al extranjero no se hace por placer, la decisión es más difícil.

Al visitar a un amigo con el que estudié en la universidad, le pregunte por nuestros antiguos compañeros de clase y las respuestas no me dejaron de sorprender: “A está trabajando de cajera en un almacén, B dirige una gasolinera y C no encuentra trabajo desde que se graduó”. Me sorprende porque algunos de ellos eran estudiantes responsables, que obtenían buenas calificaciones.

Duramos mucho tiempo hablando sobre las posibilidades laborales de la carrera, y el resultado no me sorprende, pero me entristece. Aquí corroboro aquella idea que siempre he tenido de que la gente solamente estudia lo que cree que le puede dar algún bienestar económico, pero algo que no les llena. Me gusta la economía, más por el liberalismo (Escuela Austriaca) que por las formalidades matemáticas por las cuales nos conocen otros profesionales. No suelo presentarme como economista, en parte porque no me siento plenamente identificado con esta profesión, y con todo me resulta interesante. Por algo soy “Músico libre”.

Ser economista no tiene demasiadas oportunidades en ciudades pequeñas como la mía, por lo que el destino de muchos profesionales en ciencias económicas recién egresados es Bogotá. La fría capital acoge con todas sus dificultades a aquellos que no aman su profesión, aquellos que solo buscan un buen salario, aquellos que viven por vivir. No digo que no se pueda amar la profesión, o que recomiende irse tras fantasías imposibles de cumplir, pero creo que el éxito sigue a aquellos que son disciplinados y que disfrutan lo que hacen. Me queda el testimonio de las sencillas vidas de algunos grandes economistas.

Dicho esto, quienes se mudan a Bogotá se dan pronto cuenta que la capital tiene sus propios problemas. Todos los días los noticieros muestran las colas del Transmilenio, los robos, asesinatos, y los altos niveles de corrupción que afectan a Bogotá. Parece un episodio del Siguiente Programa, claro, sin el humor negro.

Vivimos en el país en el que “el vivo vive del bobo, y el bobo de papá y mamá”. Muchos colombianos terminan viendo la vida con el verdadero folclor con el que se identifican; se jactan de ser vivos, tener palanca y la famosa “malicia indígena”, o lo que es lo mismo, hacer trampa cada que vez que pueden. Se jactan de pertenecer a la patria más bella del mundo y con su ejemplo dejan mal parados a aquellos que nos consideramos colombianos de bien.

Hablando con mi amigo sobre las posibles soluciones al problema del desempleo, terminamos hablando de vivir en el extranjero. Desde que lo conozco ha deseado vivir en un país del “Primer mundo” con mejores oportunidades, y no lo culpo. Con el tiempo parece haber aplacado sus deseos, ¿piensa en su familia que dejará?, ¿le preocupa no saber inglés? o ¿se habrá acostumbrado a la idea de que quizás, solo quizás algún día las cosas mejorarán?.

El drama que vive mi amigo, lo viven muchas personas jóvenes de Colombia. Una crisis como la del petróleo ha dejado sin trabajo a muchas personas que ven con impotencia que el país de sus antepasados se destruye por el estatismo de los gobiernos actuales, y la insana complacencia de aquellos que viven de los subsidios y defienden el estado actual de las cosas.

Bastiat definió muy bien al Estado cuando dijo que era aquella gran ficción en la cual todos quieren vivir a costa de todos. Los pobres quieren que los subsidien los ricos, los empresarios quieren que el Estado prohiba la competencia extranjera, los religiosos que se prohiba lo que consideran inmoral y los libertinos que subsidien sus vicios. A eso habría que sumarle el Proceso de Paz con las FARC que dejará muchos crímenes impunes y que se pagará con el trabajo de muchos colombianos que estamos en contra.

A estas alturas queda muy claro que dejar Colombia es lógico, pero no necesariamente la opción más agradable. Quien se va deja a su familia, amigos y cultura para conocer un país con el cual no tiene más relación que la de huesped. Deja la música, el paisaje, la comida y aquello con lo que se identifica para mejorar su bienestar económico, lo cual es ventajoso y doloroso al mismo tiempo. Eso sin detallar la situación de los ilegales que protagonizan un drama de telenovela. Esas personas solamente son expatriadas de cuerpo, porque su alma sigue en Colombia.

Me gusta mi país, y en general he vivido bien aquí, pero siempre he tenido el profundo deseo de conocer otras culturas y ser un expatriado. Para los que son expatriados ‘forzados’, que no olviden sus raíces, pero que tampoco olviden que ahora tienen una nueva patria, y los que se queden, que sean muy berracos, porque este país no necesita tanto político progresista, sino gente trabajadora y esforzada.

Para finalizar, dejo un episodio del Siguiente Programa donde los protagonistas se vuelven expatriados (Parte 1, Parte 2).

La influencia del Cristianismo en el pensamiento de Hayek

(Traducción libre de Christianity and Hayek de Kenneth G. Elzinga y Matthew R. Givens para Gordon College. Gordon College es una Universidad cristiana no denominacional de artes liberales. Algunos elementos fueron removidos o adaptados para evitar reclamos o por contenido que no consideré apropiado para este blog).

Friedrich August von Hayek (1899-1992)
Friedrich August von Hayek (1899-1992)

Discutimos la influencia del Cristianismo en la obra de F.A. Hayek. Como un liberal clásico, Hayek pasó su vida definiendo y defendiendo un estándar de libertad diferente al del Cristianismo, que apesar de ello dependía de la creación y continuidad de una sociedad moral que la defendiera. De hecho, gran parte del pensamiento hayekiano descansa en premisas cristianas. De manera similar al Cristianismo, Hayek apoyó una alta y una baja visión del Hombre, pero sus ideas fueron enraízadas en la ortodoxia al igual que la evolución. Aunque Hayek era un profeso agnóstico, mostramos que su tratado sobre la libertad individual fue más consistente con una visión Judeo-Cristiana que el de sus colegas naturalistas y sucesores posmodernistas.

A lo largo de su carrera académica, F.A. Hayek se esforzó en entender la relación entre el comportamiento humano, la libertad individual y la economía. Como Nobel en Economía, Hayek se convirtió en el tipo de economista de quien Keynes (1936) escribió:

Las ideas de los economistas y filósofos… son más poderosas de lo que se cree. De hecho, el mundo se rige por poco más. Los hombres prácticos, que se creen libres de cualquier influencia intelectual, usualmente son esclavos de algún economista muerto (p. 38).

A pesar que las personas no son “esclavas” de las ideas de Hayek, y Hayek no es un economista muerto, millones de personas comúnes y corrientes, (los “hombres prácticos” de Keynes) viven bajo la influencia indirecta de este académico.

A pesar de sus logros y notoriedad, poco se ha escrito sobre el impacto que la cristiandad tuvo en Hayek. Algunos de sus discípulos han argumentado que sus ideas pueden ser clasificadas dentro de una visión cristiana (VanDrunen, 2002; Klay y Lunn, 2003). Nuestra investigación toma una dirección diferente y discutimos si el pensamiento de Hayek ha sido influenciado por el pensamiento cristiano.

Sería irresponsable decir que la estructura de análisis hayekiano imita la ortodoxia cristiana. Hayek escribió como si el Dios de Abraham, Isaac y Jacob no existiera. Durante su vida adulta, Hayek no participó en servicios de adoración, no hizo parte de ninguna confesión religiosa, ni tomó los sacramentos. Su filiosofía de liberalismo clásico acentuó la importancia de la libertad. Pero la libertad de Hayek era diferente a la expresada en las Sagradas Escrituras. Hayek entendió la libertad como “el estado en el que el Hombre no es sujeto a coerción por el arbitrario deseo de unos u otros” (Hayek, 1960). Por otra parte, la libertad en la Biblia es entendida como un estado libre de la maldición y destrucción de la pecaminosa naturaleza humana.

Aunque Hayek era un autoproclamado agnóstico, el Cristianismo fue fundalmental para el pensamiento hayekiano. A pesar que Hayek abandonó la fe en la revelación de Dios, su esperanza por la “constitución de la libertad” dependía de la creación y continuidad de una sociedad moral que ampliara y extendiera la libertad. Por otra parte, Hayek no tenía en alta estima a la Biblia, pero su concepto de la Humanidad se originó dentro de un marco Judeo-Cristiano. Su constitución de la libertad no podría ser incluída junto al Naturalismo, donde la humanidad es una raíz, nada más que el producto de procesos moleculares y leyes físicas. La más grande contribución de Hayek como académico fue una vida definiendo y defendiendo un estándar de libertad. Al hacerlo a menudo se apoyó en premisas cristianas para probar su punto (Ebenstein, 2001. p. 163).

1. El contexto

F.A. Hayek y su hermano menor Heinz en 1903
Friedrich y su hermano menor Heinz (1903)

F.A. Hayek nació en 1899 en una acomodada familia de la aristocracia austriaca. Aunque creció en un hogar católico romano (Ebenstein 2001. p. 13), muchos de los miembros de su familia se sumaron al Evolucionismo. Su entorno doméstico le hizo interesarse en la biología, ecología y física. Después estudiaría otras materias a medida que avanzaba en la escuela y se empezaba a interesar en la economía, ley y psicología.

A sus diez años, Hayek luchaba con cuestiones que los chicos de su edad no toman en serio hasta que se hacen mayores. Empezó a considerar el Cristianismo por un profesor persuasivo del gimnasio al que iba (Hayek, 1994. p. 41). Con la guía de su piadoso profesor, Hayek tuvo convicción de pecado y necesidad de un salvador (Hayek, 1994. p. 41). A sus quince años se cuestiona sobre Dios, ya que nadie podría responder satisfactoriamente sus preguntas (Hayek, 1994. p. 40; Ebenstein, 2001. p. 13). Por otra parte, su familia desalentó su compromiso con el Cristianismo. Hayek recuerda que le dieron una biblia cuando era niño, pero esta desapareció durante la época que quiso leerla (Hayek, 1994. p. 40).

Despues de abandonar el Cristianismo, se hizo agnóstico y más adelante se dio cuenta que le desagradaba la religión: “Cuando siento hostilidad hacia la religión, es contra las religiones monoteístas porque son terriblemente intolerantes (Hayek, 1994. p. 42)”. Aunque esto era lo que decía, sus escritos revelan una posición más conciliadora. Él rechazó la religión de manera personal, pero creía que era necesaria en el contexto social de la libertad, llevando a algunos a pensar que era una contradicción. De hecho, mientras decía que nadie podría conocer o entender a Dios, la religión nunca le dejó.

En La fatal arrogancia (1988), su último libro antes de morir, Hayek describe la influencia de las ideas religiosas en una sociedad funcional.

Nos guste o no, debemos la persistencia de ciertas prácticas, y la civilización que surgió de ellas, en parte por apoyar creencias que no son ciertas -o verificables- de la misma forma que los postulados científicos, y que ciertamente no son resultado de la argumentación racional… ellas ayudaron a sus defensores a “reproducirse, multiplicarse, repoblar la tierra y ponerla bajo su dominio” (Génesis 1:28). Incluso aquellos, como yo, quienes no estamos preparados para aceptar la concepción antropomórfica de una divinidad personal (énfasis añadido) debemos admitir que la prematura pérdida de lo que consideramos creencias no fácticas habrían privado a la humanidad de un fuerte apoyo en el largo desarrollo de un orden extendido que ahora disfrutamos, y que incluso la pérdida de estas creencias, sean verdaderas o falsas, crean grandes dificultades.

En Occidente, la “divinidad personal” a la cual Hayek hacía referencia en La fatal arrogancia se encuentra en la fe cristiana, que se centra en Un Dios Verdadero presentado en Su Hijo Jesús. En palabras de Hayek, el deterioro moral de un país o una sociedad “crea grandes dificultades”. El admitió que la religión y la moralidad, establecidas por la tradición no solo ayudaban espontáneamente a regir las relaciones de los hombres, sino que se constituían como “un poderoso apoyo al orden extendido”. Creía que a través del orden espontáneo (ensayo y error) la sociedad desarrolló instituciones religiosas y la fibra moral necesaria de libertad para prosperar. Aunque Hayek dudaba de la existencia de una “divinidad personal”, reconoció la contribución de las creencias religiosas para una sociedad libre.

2. Influencias

Hayek, y su maestro Ludwig Von Mises (1881-1973)
Hayek, y su maestro Ludwig Von Mises (1881-1973)

Hayek creció rodeado de una cultura Católica Cristiana que lo afectó en su juventud. La tradición religiosa que existía en la Austria anterior a la Primera Guerra Mundial educó a los jóvenes en el catecismo de la Iglesia Católica. Hayek fue parte del paso de estas tradiciones a otras siguientes. El entendía que estas tradiciones afectaban incluso a aquellos que no las consideraban importantes o que no las creían (Hayek, 1988).

El Evolucionismo también influyó en el pensamiento de Hayek. En su familia habían muchos científicos que creían fuertemente en la evolución. Su medio familiar ayudó a formar y generar sus convicciones sobre Evolución Social y Órden Espontaneo. Sin embargo, Hayek no escribió sobre la evolución y sus implicaciones sociales hasta 1950.

De joven Hayek había sido un socialista Fabiano (Ebenstein, 2003. p. 41). Su pensamiento cambió bajo la influencia de Ludwig Von Mises cuando asistía a su seminario. Mises y Hayek se hiceron amigos y discutían sobre economía. Los dos son considerados los pilares gemelos de la Escuela Austriaca del Siglo XX. Tuvieron sus diferencias porque Mises era un utilitarista racional, mientras que Hayek era un evolucionista social (Ebenstein, 2003, p. 54), pero la influencia de Mises en el pensamiento de Hayek fue considerable, y este siempre respetó a su profesor. Ambos pusieron su mirada bajo el mismo objetivo: entender la libertad individual. El Cristianismo también se fija en la “Constitución de la libertad”. De hecho, el Cristianismo dice que Jesús vino a liberar a la humanidad.

Max Weber (1864-1920)
Max Weber (1864-1920)

Mises no fue la única influencia significativa en el pensamiento hayekiano. Hayek quiso estudiar bajo la dirección de Max Weber, cuyo libro, la ética Protestante y el espíritu del Capitalismo argumentaba que el Cristianismo protestante era la base para que el Capitalismo creciera y prosperara. Por otra parte, Weber creía que el Catolicismo medieval era más hostil al sistema de mercado. Weber tuvo una perdurable influencia en aquellos que vinieron después de él, entre esos Hayek. Desafortunadamente para Hayek, Weber falleció el verano anterior a su graduación, antes de poder estudiar con él (Caldwell, 2003. p. 141).

A pesar que rechazaba las creencias y la piedad del Cristianismo, Hayek se identificaba con otros pensadores liberales católicos. Un ejemplo es el origen de la Sociedad Mont Pelerin y como este influyente grupo escogería su nombre. De acuerdo a Ebenstein (2001),

Al recordar que Frank Knight, de la Universidad de Chicago, se opuso a la propuesta (de Hayek) de llamar a la naciente asociación “La Sociedad ActonTocqueville“, Hayek mencionó “Un divertido episodio sobre Frank Knight. Cuando llamé a ese primer encuentro en Mont Pelerin, tuve la idea de que iba a ser una sociedad permanente, y propuse que fuera llamada La Sociedad Acton-Tocqueville. Frank Knight se indignó muchísmo”, “¡No puedes poner el nombre de dos católicos a un movimiento liberal! (exclamó Knight)”; lo hizo imposible. Cockett dice que “unos pocos apoyaron la propuesta original de Hayek, mientras otros preferían los nombres de Burke y Smith (p. 146)”.

Muchas discusiones entre los miembros de la Sociedad Mont Pelerin no fueron solo en respuesta a las políticas socialistas que se venían implementando en diferentes países, sino también por el crecimiento de una “visión de la historia que desaprueba los estándares morales absolutos”. La sociedad ayudó a promover una “moral esencial y unos orígenes económicos” (Machlup, 1976) sobre los cuales se fundara y sostuviera una sociedad libre y virtuosa. En Occidente, el Cristianismo suplía aquellos fundamentos

Muchas discusiones entre los miembros de la Sociedad Mont Pelerin se centraron temas como la moralidad, la cristiandad y la libertad. Estuvieron de acuerdo en que el nacimiento y la protección de la libertad no podrían ser apartados de los fundamentos morales de una nación. Hayek reconoció que la ley y la moralidad eran necearias para que la libertad tuviera éxito. Sus últimos escritos ponían al caballo de la moralidad antes que el carro de la libertad.

3. Visión del Hombre

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“La curiosa tarea de la economía es demostrar a los hombres lo poco que saben sobre aquello que creen poder diseñar”

La conexión mas notoria entre Hayek y el Cristianismo es la perspectiva sobre el Hombre. Hayek entendió que los agentes económicos individuales tienen una comprensión limitada del mundo que les rodea. Basado en esta premisa, Hayek se concentró en la libertad y se opuso a la planificación centralizada. Atacó la creencia socialista de que alguien pueda tener un conocimiento superior que le permitiera de manera centralizada ordenar las relaciones entre los hombres. Hayek demostró que el orden espontáneo de los sistemas e instituciones que permitía la libertad traerían progreso a la sociedad. Este argumento es importante en la percepción de Hayek sobre la economía y la libertad.

En aquel entonces, existía una gran percepción del Hombre y de su capacidad para razonar gracias a la Ilustración y al Modernismo. Hayek revisó ese concepto de sabiduría, e ideó uno basado en la perspectiva Judeo-Cristiana. Cuando Hayek escribió “Economía y conocimiento” rompió con esa antigua tradición antropocéntrica basada en filosofías positivistas-racionalistas. La dirección que tomó estaba basada en la Biblia.

La Biblia dice que el corazón del hombre es “engañoso… más que todas las cosas” (Jeremías 17:9) y al mismo tiempo el ser humano es considerado “poco menor que los ángeles (Salmos 8:5; Hebreos 2:9). Esta congruencia aparece a lo largo del Antiguo y Nuevo Testamento. El intelecto de Hayek le permitió entender esta balanceada visión de la realidad, sosteniendo la existencia de una alta y una baja perspectiva del Hombre.

Hayek tenía una baja perspectiva del Hombre ya que conocía sus limitaciones. Entendía que la acción del Hombre estaba delimitada sistemáticamente por la ignorancia y la incertidumbre. Hayek lo expresó así: “Nuestra ignorancia implica que tenemos que manejar posibilidades y probabilidades” (Hayek, 1960. p. 29).

La alta visión del hombre que tenía Hayek se nota en su renuencia a considerar a los hombres y mujeres como simples autómatas. Horowitz (2001) resume el pensamiento de Hayek así:

El mercado no es el lugar donde los atomistas maximizadores ciegamente chocan esperando producir algún tipo de resultado de equilibrio estático óptimo. Más bien, es parte de la comunicación, un proceso a través del cual superamos los límites de nuestra mente y nos enganchamos en un comportamiento cooperativo para crear, producir e intercambiar. Al proveer indirectamente conocimiento a través de precios de mercado, permitimos que los demás hagan uso de ese conocimiento y construyan sus propios planes como consecuencia.

Durante sus últimos años, Hayek explicó:

Lo esencial del funcionamiento del proceso es que cada individuo sea capaz de actuar con su propio conocimiento particular, al menos en lo que se refiere a algunas circunstancias particulares, y que sea capaz de utilizar sus habilidades y oportunidades individuales dentro de los límites conocidos por él y por su propio propósito individual (Horowitz, 2001. p. 29).

Hayek creía que las limitaciones del conocimiento humano se reducían a través de los procesos de mercado porque los agentes económicos comparten información a través del mecanismo de precios. Al compartir información, los individuos pueden mejorar la “construcción de planes” en palabras de Hayek. Estos “planes” individuales no son dirigidos de manera central. Tampoco son los planes individuales plenamente efectivos. Hayek sostenía que “nuestra fe en la libertad no descansa en resultados previsibles en circunstancias particulares sino que liberará más fuerzas para el bien, que para el mal” (Horowitz, 2001. p. 31). Hayek escribió que “el hombre aprende en la decepción de las expectativas” (Horowitz, 2001. p. 30).

¿Por que la decepción es parte del aprendizaje? La decepción revela que las personas tienen capacidades limitadas. A si sea en el sistema hayekiano o en la teología cristiana, ningún individuo es el centro de la sociedad. La “decepción de las expectativas” es básica para el sistema hayekiano, y fundamental en el Cristianismo. No es nada más ni nada menos que la doctrina de la caída.

Hayek tenía fe en la libertad, y esta era resultado de la coordinación espontánea de todos los individuos ya que nadie tiene el suficiente conocimiento para coordinarlo todo. Esta perspectiva es paralela -y no perpendicular- a la creencia crisiana de que Dios orquesta la economía para Sus propósitos ya que nadie más tiene el suficiente conocimiento para hacerlo. Ebenstein (2003) reconoció este nexo entre el pensamiento de Hayek y el Cristianismo cuando escribió:

La perspectiva del Hombre de Hayek guarda relación con la del Cristianismo, desde el principio hasta el final, ya que enfatizan la insignificancia e insuficiencia humana. El abismo entre Dios y los hombres es absoluto en el Antiguo Testamento. Hayek consideraba la insuficiencia del hombre más desde una perspectiva intelectual que moral (aún así, reconoció la debilidad de los hombres en esta área) y su énfasis general en la insuficiencia humana individual es compartida por muchos conservadores y escritores religiosos (p. 195).

Otra forma de expresarlo es esta: La fatal arrogancia de Hayek y la Torre de Babel en la Biblia enseñan la misma lección. El resultado de que los hombres sobrevaloren sus capacidades lleva a la destrucción de la sociedad; en el pensamiento hayekiano la destrucción se da gracias al control centralizado y subversivo del Estado que busca quebrantar el orden espontáneo, mientras en el pensamiento cristiano la destrucción es producto de negar la existencia de un Dios soberano que dirige y sostiene todas las cosas conforme a Sus propósitos.

4. Visión cristiana del Hombre

La humanidad tiene un valor inherente y está constituida por una única mezcla de espíritu, alma y cuerpo.
La humanidad tiene un valor inherente y está constituida por una única mezcla de espíritu, alma y cuerpo.

La perspectiva cristiana del hombre está basada en que la humanidad, creada a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1-2) ha sido diseñada para dirigir y dominar la tierra (Génesis 1:28) y para reflejar la imagen de Dios en la creación. La humanidad tiene un valor inherente y está constituida por una única mezcla de espíritu, alma y cuerpo. Esto encaja con la alta visión del Hombre de Hayek.

En el Cristianismo las personas han sido apartadas de la gloria de Dios por el pecado original (Romanos 1, 3:10-18, 3:23). Esto encaja con la baja visión del Hombre de Hayek. El nexo entre baja y alta visión está presente en el pensamiento de Hayek y en el Cristianismo. Para Hayek la baja visión se halla en La fatal arrogancia; la alta visión en La Constitución de la libertad.

Según Hayek, la mecánica del orden social involucra coordinación espontánea y es consecuencia de la evolución social de ensayo y error. El Cristianismo va más allá. El orden social involucra desde sus raíces un Dios soberano que creó todas las cosas para Su gloria y fuera de Él nada se mantiene o existe (Colosenses 1:27; Hechos 17:25).

Al establecer una perspectiva cristiana de la Economía se hallan múltiples conceptos bíblicos que no están presentes en el pensamiento hayekiano (Novak, 1982). Sin embargo el Cristianismo -al igual que Hayek- ve que el orden económico presupone una libertad basada en agentes económicos con principios morales. De acuerdo al Cristianismo, uno de los principales propósitos de Dios al crear al Hombre era tener virreyes que gobernaran y sometieran (Génesis 1:28). Pero la visión cristiana del orden económico no es utópica; debido a las deficiencias del Hombre, siempre habrán pobres (Juan 12:8), corrupción y abuso de poder. Estos han estado presentes desde la Caída de Adán.

Hayek implícitamente adoptó el concepto bíblico de la Caída de Adán. Hayek nunca insinuó que los humanos fueramos perfectos; tampoco insinuó una utopía de ingeniería humana. Por consiguiente, Hayek creía que era mejor tener una sociedad libre que tolerara estos males a renunciar a la libertad en un futíl intento por suprimir todas las deficiencias del Hombre.

Wilhelm Röpke (1899-1966)
Wilhelm Röpke (1899-1966)

De hecho, al final de la Segunda Guerra Mundial, Hayek admitió (en un discurso en la University College Dublin) que el progreso económico dependía tanto del desarrollo moral como de otros factores económicos. Esta visión es paralela a la convicción de uno de sus colegas cristianos que también fue miembro original de la Sociedad Mont Pelerin: el economista alemán Wilhelm Röpke. Al describir los desafíos de la modernidad, Röpke dijo: “Necesitamos una alta cantidad de progreso técnico, política internacional y organización económica, pero también necesitamos valores que trasciendan a la oferta y la demanda” (Shasching, 1996).

Para Hayek y muchos liberales clásicos, la libertad está enmarcada en restringir la autoridad central y en dar a los individuos la libertad de elegir. Esto plantea un dilema: ¿como puede ser creada y sostenida una sociedad moral si la autoridad está limitada? Hayek diría que (1) el proceso es evolutivo y (2) que no hay garantía que halla un progreso moral. Para los cristianos, la libertad consiste en obedecer los mandamientos morales de Dios y por poder divino dar buen fruto. Este fruto contiene amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza (Gálatas 5:22-23).

El sistema hayekiano de evolución de las tradiciones morales -como cualquier otro sistema evolutivo- no puede generar un punto de referencia externo. El Cristianismo, que dice ser revelación divina, permite un punto de referencia externo. Esta es una importante diferencia entre el Cristianismo y el pensamiento de Hayek.

5. Hayek y el Naturalismo

Austriacos: Lachmann, Hayek, Block, y Rothbard. 1976. Tomado de @MisesHispano
Austriacos: Lachmann, Hayek, Block, y Rothbard. 1976. Tomado de @MisesHispano

A pesar de la influencia del Evolucionismo y su rechazo de una fe personal en Dios, Hayek fue incapaz de aceptar el ateísmo como actualmente se entiende: el hombre es un organismo natural en un universo físico contenido en sí mismo sin propósito o destino (Dawkins, 1989; 2006; Dennett, 1995). Hayek nunca adoptó explícitamente el reduccionismo y relativismo de esa perspectiva naturalista. David Theroux describe a Hayek como un “naturalista”, pero uno que “siempre tuvo un pie en el Pre-modernismo”. Ese pie en el “Pre-modernismo” es un pie en el pensamiento cristiano.

Hayek se hubiera sentido incómodo al describir al Hombre como una máquina de supervivencia. También se hubiera sentido incómodo al describir a los seres humanos como hijos del Dios viviente. Hayek quedó atrapado entre esas dos visiones y nunca resolvió ese dilema. Pero su visión pre-modernista lo alejó de los coqueteos del Post-modernismo con el Nihilismo de un universo sin propósito.

A pesar de su exposición a las ciencias naturales, Hayek nunca llegó a ser un naturalista concienzudo. Nunca creyó -como Nietzsche- que el Hombre estuviera “más allá del bien y del mal” o como creyera B.F. Skinner, que el Hombre está “más allá de la libertad y la dignidad”. La fatal arrogancia y la constitución de la libertad no tienen sentido en un mundo más allá del bien y del mal, y más allá de la libertad y la dignidad. Camino de servidumbre no tendría sentido en un universo sin propósito (uno al que no le importa si los hombres se vuelven esclavos).

Lo que le faltó a Hayek fue lo que encontró el escéptico C.S. Lewis (2001a) al examinar la fe cristiana: una salida al reduccionismo del Naturalismo. Lewis describí así al Naturalismo:

El naturalista piensa que no existe nada excepto la naturaleza, y esa palabra para él significa sencillamente “todo” o el “espectáculo completo” o lo que sea… (que cualquier evento) sucede porque algún otro acontecimiento ha sucedido… Ninguno de ellos existen “por sí mismos” o suceden “por su propia cuenta”… (Consecuentemente) ningún naturalista concienzudo cree en el libre albedrío: el libre albedrío significaría que los seres humanos tienen el poder de actuar con independencia, el poder de hacer algo más o que no sea lo que estaba involucrado en la serie total de eventos. Cualquier poder separado o eventos originadores son negados por el naturalista. La espontaneidad, la originalidad, la acción “en sí misma”, es un privilegio reservado para el “espectáculo completo” al cual llama naturaleza.

Theroux (2007) muestra a C.S. Lewis ofreciendo un escape a Hayek. La Abolición del Hombre de Lewis (2001b) es la antítesis al pensamiento de que las ideas y el comportamiento humano son solamente consecuencias de los eventos físicos. La Victoria de la Razón (2005) de Rodney Stark iba más allá. Stark muestra como la invención cristiana de la Universidad promovió la revolución científica en Occidente, representación no sólo compatible sino sinérgica a la búsqueda de la investigación científica y la práctica de la religión.

A pesar que rechazó la fe cristiana, Hayek adoptó la posición -única del Cristianismo- que los hombres son “hijos de Dios” y tienen un valor intrínseco fuera de su familia, tribu, clan o nación. Esto permite fundar un moderno análisis económico porque el Individualismo Metodológico no tiene mucho sentido aparte de una persona “que tiene una voluntad libre y es responsable de las decisiones que él o ella hace” (Theroux, 2007).

Hayek implícitamente entendió esto. Pero lo vio como a través de un lente oscuro. A diferencia de Lewis, Hayek nunca adoptó abiertamente el dualismo que habría dado significado a la acción humana y que no habría reducido el libre albedrío a una ilusión. El dualismo teísta, como explica Theroux, permite lo “material y lo inmaterial, lo natural y lo sobre natural, la realidad física y la metafísica”. (Theroux, 2007, p. 53).

6. Muerte de Hayek

¿Resolvió Hayek sus dudas sobre la Eternidad?
¿Resolvió Hayek sus dudas sobre la Eternidad?

En Ebenstein (2001) hay una fotografía de la tumba de Hayek en Neustift am Wald Cemetery (Viena). Dado su proclamado agnosticismo la cruz visible en su tumba resulta una contradicción. ¿Hubo una conversión a último minuto? ¿Fueron respondidas sus preguntas de la niñez? Solamente podemos afirmar que la cruz en la tumba de Hayek mostraba las preferencias de su esposa y no las suyas. Si bien no es “permitido al hombre juzgar”, Hayek probablemente murió siendo agnóstico. No obstante, los escritos de Hayek ayudaron a nutrir una sociedad en la que los cristianos tienen la libertad para perseguir las enseñanzas de su fe.

7. Conclusiones

El Cristianismo tuvo un gran impacto en F.A. Hayek al desarrollar sus puntos de vista sobre la libertad. Parte de esta influencia vino a través de su educación en el Occidente cristiano. Hayek también fue influenciado por los evolucionistas que le ayudaron a apreciar las limitaciones del conocimiento humano y concebir el Orden Espontáneo. Muchas de las conclusiones de Hayek son sobre la libertad en un marco cristiano, aunque como agnóstico, no tendría ninguna convicción sobre el propósito del Ser Humano.

Tanto Hayek como la fe cristiana reconocen una alta y una baja visión del Hombre. Aunque Hayek no pensara que el Hombre llegara a “ser un poco menor que los ángeles,” claramente creía que el Ser Humano tenía un valor digno para que se le concediera libertad. Los hombres creados a imagen de Dios merecían ser libres de los “malvados”. Pero en un mundo afectado por la caída de Adán, ¿cómo podría suceder? Esta es la pregunta que Hayek intentó responder.

Para Hayek, los individuos no existen para servir al Estado. Por otra parte, reconocía las limitadas capacidades del Ser Humano. Nunca reconoció a los hombres como “caídos” en el mismo sentido del Génesis, pero creía que ningún ser humano tiene el suficiente conocimiento para dirigir a otros. En los inicios de su carrera escribió esto:

Apenas sería demasiado afirmar que el principal mérito del individualismo que Adam Smith y sus contemporáneos
defendieron fue un sistema en que los hombres malos pueden hacer menos daño. Es un sistema social que no depende de hombres buenos para su funcionamiento, o que los hombres mejoren, sino que hace uso de los hombres en toda su variedad y complejidad, a veces buena y a veces mala, a veces inteligente y más a menudo estúpida (Hayek, 1948, p. 12).
“A veces buena y a veces mala” no es la total depravación del Hombre propuesta por los Reformadores. Pero es la doctrina más cercana a las Sagradas Escrituras, más que el pensamiento de muchos de los compañeros intelectuales de Hayek o del Pos-modernismo de muchos de sus sucesores.