La mayoría de suicidas envían advertencias sobre sus intenciones

(Traducción libre de The Chosunilbo, derechos reservados Chosunilbo & Chosun.com. Algunos elementos fueron removidos o adaptados para evitar reclamos o por contenido que no consideré apropiado para este blog).

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Corea tiene la tasa de suicidios más alta de los países de la OCDE

Un estudio del Ministerio de Bienestar surcoreano sugiere que la mayoría de suicidas envían señales de advertencia a personas cercanas, pero la mayoría de sus familias no lo nota. Se entrevistó a 151 parientes de 120 personas que se suicidaron entre 2012 y 2015. Los psicólogos dicen que detectar las señales enviadas por personas con tendencia suicida podría salvar vidas. “La triste realidad que enfrenta Corea es la tasa más alta de suicidios de los países de la OCDE y le corresponde a la sociedad hacerse responsable y prevenir esos suicidios” dice Hyun-soo Kim, uno de los autores de dicho estudio.

Observe las señales

De acuerdo a este estudio, a menudo los suicidas dicen cosas como “Cuida bien de ti cuando me haya ido”, o hacen referencia a la otra vida al preguntar cosas como “¿Como crees que es el cielo?”. Algunos cambios de comportamiento son la pérdida de apetito y peso, además de una fijación anormal en las obras de arte y noticias sobre muertes. En el área emocional se dan ataques de llanto repentino, silencio, letargo y una tendencia a evitar el contacto con otros. Dae-hyun Yoon del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl dice que aquellos que notan estos cambios en las personas que los rodean deben primero escucharlos y luego orientarlos para buscar ayuda profesional.

El suicidio a menudo empieza a verse como una opción cuando el orgullo de una persona ha tocado fondo como resultado de una difícil relación con otras personas. El brindar energía positiva a una persona que dice querer morir puede prevenir su muerte. Lo peor que se puede hacer si alguien le insinúa que se desea matar es decirle que deje hablar cosas sin sentido, o dar una vaga solución al decir que todo va a salir bien. Si alguien cercano a usted muestra signos más concretos, como querer unirse a un club suicida en Internet, no se le debe dejar solo sino llevarlo con un experto que pueda ayudarlo. “Hay una tasa más alta de suicidios en Corea y muchos de los que planean quitarse la vida podrían ser salvados si superan la peor fase con la ayuda de quienes les rodean,” dice Yoon.

Menos bebida, más pensamientos positivos

Los psicólogos aconsejan a quienes albergan sentimientos suicidas a superar su pena y temor y contarle a otros acerca del dolor que sienten. También advierten en contra de volver a la bebida. El estudio sugiere que el 40% de las víctimas están intoxicadas al momento de quitarse la vida; muchos tienen problemas tratando a otros con problemas con el alcohol y a menudo tienen parientes que son bebedores empedernidos. Una gran mayoría de suicidas sufre de depresión u otros problemas psicológicos, pero solo un pequeño porcentaje busca ayuda profesional. Cerca de un tercio de los suicidas tiene parientes que intentaron quitarse la vida o que lo consiguieron.

Entrevista a Robert de Paella de Kimchi

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Robert de Paella de Kimchi

Deseo iniciar este año con una entrevista que tenía ganas de hacer desde hace tiempo. Para mis lectores no es ninguna sorpresa que me gusta mucho Corea del Sur y he seguido de cerca la evolución de varios blogs de expatriados viviendo en Asia desde hace algunos años.

Robert salió de Valencia y vive desde 2012 junto a su mujer coreana en Busan, la segunda ciudad de Corea del Sur. Desde hace varios años escribe en su blog Paella de Kimchi sobre su vida en Corea, y su interés en la historia y cultura asiática. Amablemente Robert me ha concedido esta entrevista y nos cuenta su percepción sobre la vida en Corea.

Sergio Andrés (ML): Primero tengo que decir que tu blog fue uno de los primeros sitios web que visité cuando me empezó a gustar Corea del Sur. Contabas tu vida cotidiana, opiniones y tradiciones coreanas haciendo un interesante diario de expatriado en Asia. ¿Qué te llevo a vivir a Corea?

Robert (PDK): Bueno, pues básicamente lo que me llevó a Corea fue la crisis en España. Era muy difícil encontrar trabajo y mi mujer y yo llevábamos algunos años viviendo en Valencia pero no encontrábamos nada. Así que decidimos probar suerte en Corea.

ML: ¿En qué trabajabas en España y a que te dedicas ahora en Corea?

PDK: En España estudié Criminología y después hice un estudio superior en Dirección de Seguridad Privada, pero en Corea me dedico a enseñar español en mi academia.

ML: Tal como has contado en tu blog fuiste de visita a Corea años antes de mudarte definitivamente. ¿Cuál fue tu primera impresión al ir a Corea? ¿Es muy diferente ir de visita que vivir allí directamente?

PDK: Por supuesto, no tiene nada que ver. Antes de ir a vivir definitivamente estuve algunos meses en plan turista y las sensaciones eran muy diferentes. Básicamente porque al vivir en un lugar empiezan a llegar las responsabilidades y el contacto con la administración pública y el papeleo correspondiente, algo que no sucede cuando estás de viaje o estudiando, por lo que el cambio fue bastante significativo.

ML: Mucho se habla sobre la dificultad de dejar el país natal para ir a tierras extranjeras. ¿Qué es lo que más extrañas de España?

PDK: Evidentemente mi familia y mis amigos. También cosas menos importantes como el clima o algunas comidas.

ML: Leyendo algunas de tus entradas de blog diría que te encuentras a gusto en tu nuevo país. Si tuvieras que volver a España ¿Qué extrañarías de Corea?

PDK: Bueno, el blog siempre da una imagen que quizás no es la total porque normalmente en el blog no suelo contar mis vivencias personales o mis problemas y quizás por eso da esa imagen. No estoy mal en Corea pero también tengo mis problemas como tendría en cualquier otro país. Si volviera a España creo que echaría de menos la seguridad de Corea, el hecho de poder pasear por la calle sabiendo que nadie te va a robar. Tampoco es que Valencia sea un lugar peligroso, pero es que Corea es muy seguro. Eso y la rapidez a la que se hacen las cosas. Creo que si volviera a España me desesperaría a menudo con la lentitud de la administración y las cosas en general.

ML: ¿Qué sitios de Corea recomiendas visitar?

PDK: Seúl y Busan por ser las ciudades más importantes, y Gyeongju por ser la capital histórica que tiene más lugares interesantes.

ML: El coreano es un idioma muy interesante, entre otras cosas por lo poco conocido y difundido, a diferencia del chino o del japonés. ¿Qué recomiendas para aquellos que desean aprender coreano?

PDK: Que tengan constancia y no desesperen. Es un idioma difícil, especialmente con el vocabulario que no tiene relación con ningún idioma que conozcamos.

ML: Se sabe que por cercanía geográfica y por lazos comerciales los idiomas extranjeros más populares entre los coreanos son el chino, el japonés y por supuesto el inglés. ¿Consideras que existe interés entre los coreanos por aprender español? ¿Que tan demandada es la enseñanza de español en Corea?

PDK: Sí que hay algo de interés y después de los idiomas que comentas estaría el español. Sin embargo, el número de estudiantes no es tan abrumador como en inglés. (En Corea todos los jóvenes estudian inglés para mejorar su CV) Así que aunque hay estudiantes de español el número no es muy grande. Por eso no hay tantas academias de español y no es tan fácil encontrar trabajo de profesor de español. Digamos que la mayor parte de la enseñanza del español se concentra en Seúl, y fuera de la capital hay poca oferta y demanda de nuestro idioma.

ML: Hablemos un poco de la sociedad surcoreana. Al hablar con algunas personas sobre Corea he llegado a pensar que existe el riesgo de idealizar a Corea por la imagen proyectada en los dramas, películas y por supuesto la música pop. ¿Qué tan diferente crees que es la realidad de Corea con la imagen vendida a través de la televisión y la música?

PDK: Una cosa es la realidad de la calle, de la gente, del día a día, y otra cosa muy diferente son las historias que nos muestra la TV. Es verdad que a través de las series podemos conocer muchas cosas de la sociedad coreana, pero la realidad del día a día es muy diferente. Es una realidad más fría, más dura, menos idealista y con gente normal, con sus problemas, enfados y vidas igual que en cualquier otro lugar del mundo. Pero es como todo, uno puede pensar si las series de TV de su propio país representan fielmente la realidad del mismo. Yo creo que en todos los países sucede lo mismo. En el caso coreano si hay gente que idealiza el país es simplemente por desconocimiento. Por eso, si luego vienen a Corea, especialmente a vivir, se suelen llevar algún que otro desengaño.

ML: ¿Qué recomiendas a quienes tienen pensado irse a vivir a Corea del Sur?

Que se informen bien antes de venir para saber a dónde vienen. Que respeten la sociedad y la forma de ser de los coreanos porque ellos no tienen por qué cambiar y que tengan la mente abierta para adaptarse a una sociedad posiblemente bastante diferente a la de su país de origen.

PDK: El número de extranjeros interesados en Corea del Sur ha estado en aumento los últimos años y el número de inmigrantes también. ¿Crees que Corea está preparada para ser un país multicultural?

ML: La mayoría de inmigrantes y extranjeros que vienen a Corea suelen ser chinos y en ese sentido no hay tantos problemas, quizá por similitud física o por cercanía geográfica y cultural. Para el resto de los extranjeros la vida puede ser un poco más complicada, y en el trato con los extranjeros Corea va haciendo avances poco a poco. Hay que entender que no se trata de una sociedad multicultural, y que aunque cada vez haya más extranjeros, sigue siendo un número muy pequeño en comparación con otros países. Todavía son pocos los extranjeros que vienen al país para quedarse. Normalmente se espera que los trabajadores de fábricas vuelvan a sus países después de ahorrar algún dinero y que los profesores de inglés estén sólo de paso. Aunque cada vez veo más parejas jóvenes por la calle de coreanos y extranjeros es algo que va muy a cuentagotas. Eso implica que la aceptación y la normalidad de ver extranjeros tarde un poco. Hay que entenderlo y ayudar a que la gente entienda que los extranjeros también pueden vivir en Corea para siempre. En Corea la gente siempre piensa que en algún momento te vas a volver a tu país.

Pero lo que no se puede pretender es que te traten como si hubiera sido siempre una sociedad multicultural porque nunca ha sido así. Hace falta mucha educación social. Por desgracia en los extranjeros también, porque a veces parece que no saben a qué país han venido. Veo que algunos extranjeros piensan que deberían tratarles como se trata a los extranjeros en su país, obviando que son sociedades diferentes y que están pasando por caminos y evoluciones diferentes. Si no se entiende eso, es mejor no vivir en Corea porque vas a vivir amargado. Mejor irse a vivir a EEUU o cualquier otro país multicultural donde los problemas sean otros. Lo mejor que se puede hacer en Corea es abrir la mente, entenderlo (que no significa estar de acuerdo) y a partir de ahí hacer educación social e intentar cambiar tu entorno poco a poco. No he visto ninguna sociedad que haya cambiado por dar una pataleta o hacer críticas en las redes sociales. Las cosas se cambian en el día a día y con la gente con la que tienes contacto, que al fin y al cabo es la que va a tratar contigo mientras vivas aquí.

ML: Para entender el desarrollo y la mentalidad de los surcoreanos es importante analizar los hechos ocurridos en el país, especialmente después de la Guerra de Corea (1950-1953). Aún con una mejora muy notable en las condiciones de vida, la segunda mitad del siglo pasado fue muy difícil para parte importante de la población surcoreana: gobiernos represivos y un empinado desarrollo trajeron cambios sociales que hacen que las diferencias generacionales se noten en las opiniones de los surcoreanos sobre el destino de su país. ¿A que le atribuyen el desarrollo y tú que opinas del mismo?

PDK: Hay mucha gente que está muy orgullosa de ese “Milagro del río Han” porque un país devastado por la guerra y prácticamente tercermundista pudo salir adelante gracias a su propio esfuerzo. Además, la sociedad coreana tiene un sentimiento grupal muy fuerte y eso les hace tener ese sentimiento de superación. Sin embargo, todo el progreso vino a cambio de gobiernos antidemocráticos, dictaduras y recortes de la libertad de expresión. En mi opinión poco milagro puede haber cuando uno es esclavo del sistema, pero es un tema que no he estudiado en profundidad todavía y del cual tengo una opinión poco formada. A mí me gusta mucho la historia, cierto, pero sólo estudio la historia antigua de Corea y la época de finales del Siglo XIX y principios del XX.

ML: Un tema recurrente entre los medios de comunicación occidentales es la siempre compleja relación con el vecino comunista del Norte. Esta impresión catastrófica la he contrastado con la opinión de varios jóvenes surcoreanos del común, y la mayoría lo ve como una cosa de política que no concierne a ellos. ¿Cómo explicar la aparente apatía de la población joven por un tema tan trascendental como el futuro político de su propio país?

PDK: Bueno, yo no creo que haya apatía. Simplemente es que no se suele hablar en público de ello. Cada uno tiene su opinión y pocas veces se comparte. Además, hay posturas enfrentadas en este sentido. Personas que quieren la reunificación por una cuestión de identidad nacional y personas que no quieren dicha reunificación por el gasto económico que conllevaría. De todas formas como digo, es un tema que no suele tocarse en público así que no puedo decirte si, por ejemplo, mis alumnos tienen realmente apatía o es que no quieren hablar de ello con quien no tienen confianza.

ML: ¿Qué lectura das a la situación en la península coreana? ¿Crees que algún día se dé la reunificación?

PDK: Es algo que nadie sabe. Pueden pasar muchas cosas y si dijera alguna de ellas como posible estaría haciendo ciencia-ficción. No podemos saber lo que pasará, sólo podemos intuir el aquí y el ahora, y la realidad es que Corea del Norte tiene el mismo gobierno durante años y el Sur va cambiando políticamente y así es difícil llegar a acuerdos porque cuando un partido político decide iniciar un camino, después del cambio político en el Sur, se inicia otro diferente. Además, hay otros actores importantes en la península coreana como son China y EEUU. A mí me gustaría una reunificación, o por lo menos un tratado de paz definitivo. Lo único cierto es que hay muchos supuestos “expertos” sobre Corea del Norte, pero realmente nadie tiene ni idea de lo que pasa allí ni de lo que quieren realmente. Es un país muy cerrado y quien diga que conoce bien aquello simplemente miente. Sólo se pueden hacer conjeturas, suposiciones y poco más.

ML: Si algún día se llegase a dar la reunificación de Corea, ¿Qué sitios te interesaría visitar de Corea del Norte?

PDK: Por supuesto, todo lo que tenga que ver con el antiguo reino de Goguryeo que ocupó esa zona en los tiempos antiguos. También, como no, todo lo relacionado con la arquitectura socialista y las grandes estatuas de los líderes norcoreanos. Debe de ser cuanto menos, curioso.

ML: Hablando de otras cosas y siendo concerniente a la temática de mi blog, veo que también disfrutas de los juegos retro. Es sabido que en Japón es muy sencillo comprar videojuegos y consolas antiguas, pero no es muy claro si en Corea sucede de la misma forma. ¿Cuáles son tus consolas favoritas? ¿Como adquieres tus juegos retro en Corea?

PDK: Mis consolas han sido la Sega Megadrive (también llamada Génesis) y la Game Boy, y todavía hoy en día juego bastante a los juegos de ambas.

En Corea es bastante complicado hacerse con juegos retro a buenos precios. En parte porque las videoconsolas japonesas nunca llegaron a entrar con fuerza en el mercado coreano. Ni siquiera hoy en día, aunque se venden las de Nintendo y Sony, el PC sigue estando por encima de ellas en todos los aspectos.

Los juego retro en Corea suelo comprarlos en alguna tienda por internet. Es cierto que en Yongsan hay algo pero es bastante decepcionante. Una sola tienda de videojuegos de Osaka tiene más material que todas las tiendas del mercado de Yongsan juntas. Aún así se pueden encontrar algunas cosas interesantes de vez en cuando. Si alguien es muy muy fan del retro, le recomiendo una visita a ese lugar, pero sin crearse muchas expectativas.

ML: He leído tus entradas sobre Japón y diría que tienes unos intereses un poco diferentes a los del típico friki de Japón. ¿Qué es lo que te atrae de las tierras niponas? ¿Qué sitios has visitado?

PDK: La verdad es que mucha gente se interesa por Japón a raíz del anime/manga, las artes marciales, o los samuráis. Y parece que la gente no sale de ahí. Efectivamente a mí me interesan otras cosas, especialmente la historia antigua aunque todavía no he tenido el placer de ir a la zona de Yamato donde quiero ir desde hace muchos años.

De Japón he visitado Fukuoka, Hiroshima, Osaka y Kioto, esta última tres veces. En total cuatro viajes. Y este año si no pasa nada haré mi quinto y sexto viaje a Tokio y Hokkaido respectivamente. Japón es un país que engancha, sin duda.

ML: ¿Qué sitios de Japón recomendarías visitar?

PDK: Kioto es un lugar mágico, imprescindible, pese a los turistas chinos. Pero Japón tiene muchos más lugares interesantes para visitar. La verdad es que no he viajado tanto por Japón ya que he ido muchas veces a Kioto y pocas a otros lugares. Pero yo creo que Japón vayas donde vayas puede sorprenderte.

ML: Ya para finalizar, ¿Qué otros países te gustaría conocer?

PDK: Pues después de cerrar el ciclo nipón me gustaría empezar con China en 2018, que es realmente mi gran sueño.

Agradezco a Robert el tiempo y la dedicación para responder la entrevista. Antes de finalizar les invito a que le sigan por Twitter y también por su canal de YouTube.

Hasta una próxima entrada 🙂

Si funciona, no lo arregles

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Cualquier usuario de Linux que se obsesiona con lo irrelevante para estar cambiando de distribución o sistema operativo

Una de las cosas más curiosas de ser un usuario de GNU/Linux Linux es que con el tiempo uno se vuelve inconforme. Sí, uno se termina volviendo descarado con lo que funciona bien. Supongo que es como cuando un chico de una familia pudiente se vuelve mamerto y empieza a acercarse a la izquierda: el joven en cuestión (muy rara vez un hombre maduro suele dejarse convencer por un charlatán) tiene su vida casi asegurada, pero desea abandonar esa seguridad para adentrarse en el terreno de lo absurdo. Así creo que nos hemos portado la mayoría de usuarios de Linux en algún momento de nuestras vidas.

La mayoría habremos empezado por una distribución enfocada al usuario final que después de algún tiempo ‘dominamos’. En mi caso, creo que todo empezó después de ver un video del Ubuntu de 2006 o 2007 con ese juego de efectos de Compiz que se había vuelto popular con el tiempo. Después de mucha lectura de wikis, foros y blogs decidí instalarme el Ubuntu 8.04 para luego desterrarlo por varios años. El sistema era bueno pero le faltaba algo, así que probé otras distribuciones como Fedora o Mandriva, y sucedía algo similar ya que tenían un buen número de paquetes para instalar, pero una terrible carencia de información sencilla para los usuarios nuevos, eso sin contar con que encontrar aplicaciones compatibles con Ubuntu o Debian es más sencillo.

Probé con otras distribucones, cambiando el entorno de escritorio de mi entonces querido GNOME 2 -ahora Mate- a KDE. Eran los primeros años de KDE4 y el entorno crasheaba cada tanto, pero eso sí, tenía una apariencia y comportamiento muy similar al de Windows. Nunca pude usar OpenSUSE tranquilamente ya que me resultaba estresante seguir sus guías de instalación y sus herramientas que no me parecían nada intuitivas. Usé Chakra durante alguna temporada, pero su obsesión con las librerías qt me obligaba a usar casi exclusivamente aplicaciones para KDE. Creo que la única de las distribuciones KDE que me ha convencido es la turca Pardus que era perfecta para usuarios no experimentados en Linux, aunque tuviera una bajísima cantidad de paquetes para instalar.

Me rendí por allá en 2011 ya que Mandriva estiraba la pata y ninguna distribución llenaba mis expectativas. No era el único, ya que sabía de usuarios que se obsesionaron por pequeñeces como la apariencia de sus aplicaciones o simple aburrimiento y decidieron dar el salto a otros sistemas como OpenSolaris o alguno de los BSD. ¿Como se puede llegar al extremo de cambiar de sistema operativo por la apariencia de una aplicación? Mejor no hablo de aquellos que compilan todo el software que utilizan.

A día de hoy sigo creyendo que Windows funciona bien para la mayoría de cosas que la gente necesita y que Linux es para aquellos que nos gusta meter mano al PC. Un usuario de Windows que mantenga actualizado su antivirus, que no descargue e instale .exe’s de cualquier sitio web (especialmente de sitios como Softonic) o que desfragmente su disco periódicamente va a tener una buena experiencia en su PC. Creo que parte del disgusto hacia Windows empieza con cosas que no se pueden cambiar como sus extensos tiempos de arranque y apagado, o la siempre presente obsesión con aquella memoria USB que tiene un virus de esos que te desaparecen las carpetas.

Por allá en 2013, cuando daba mis primeros pasos en este blog, volví a darle otra oportunidad seria a Linux. No iba a probar más con distribuciones corporativas (algunos las llaman profesionales), sino con algo que me resultara sencillo y que no me implicara más migraciones. Di con Manjaro, de la que hablé durante un largo tiempo, pero que terminó por desilusionarme porque aunque estuviera orientada hacia usuarios no necesariamente informáticos, absorbía mucho de mi tiempo resolviendo problemas que aparecían luego de alguna actualización. La situación no mejoró cuando usé Antergos y le di a Ubuntu una oportunidad, aunque finalmente regresé a Windows el año pasado durante varios meses mientras acababa materias en la Universidad.

Este largo post es solo el resumen de alguien que apenas si anduvo por el mundo del distro-hopping, y para ser franco resulta agotador. Por supuesto no físicamente, pero termina uno aburrido porque no se siente cómodo con ningún sistema operativo. He terminado usando Ubuntu porque me resulta muy conocido, tiene muchos tutoriales y la inmensa mayoría de las aplicaciones funcionan bien. Hay algunas cosas que me siguen disgustando de Ubuntu, como el renderizado de fuentes (a mi parecer mejorable), el hecho de que el método de entrada para el coreano sea por defecto fcitx en vez de ibus o la dificultad para instalar Guitar Pro 6. Pero con un poco de paciencia me he ‘casado’ con Ubuntu, aceptando sus errores y no obsesionándome al respecto.

잘가 ^^

Wizorb, una corta reseña y cómo instalarlo

Estos días le he estado dando una probadita a Ubuntu en su versión Mate, y me hice con el juego Wizorb. Para quien no lo sepa, este juego es uno de esos títulos indie que tiene versión incluso en las consolas de videojuegos. Wizorb es un juego tipo Arkanoid, con gráficos de Super Nintendo (espectaculares) y con música como la de los videojuegos de la época. Además de eso, el juego tiene elementos de rol por lo que fuera de los tableros de juego se puede interactuar con algunos personajes, aunque no hay muchos dialogos.

La única pega que le veo al juego es que tiene pocos niveles y el componente de rol apenas si se disfruta ya que no hay más personajes con los cuales interactuar que con los de la aldea donde inicia el juego. Aún así, el juego es muy entretenido y seguro que va a sacar sonrisas a más de uno -que como yo- disfruta de juegos tipo retro.

Instalación (en Ubuntu)

Si tienes como yo, una versión del Humble Indie Bundle, es posible que al instalar el .deb de tu arquitectura el sistema te impida ejecutar el juego. Googleando un poco encontré la solución que se traduce en instalar las dependencias libmono-system-core4.0-cil y libmono-system-drawing4.0-cil. Aunque estas dependencias se pueden instalar a través del Gestor de paquetes Synaptic, prefiero hacerlo a la vieja usanza:

sudo apt-get install libmono-system-core4.0-cil libmono-system-drawing4.0-cil

¿Como conseguirlo?

Bajándolo en un sitio de torrents o comprándolo en una tienda virtual autorizada. Actualmente está disponible en Steam, Desura o en su sitio web Wizorb.com.

Hasta una próxima entrada 😉

Mis últimos días en la Universidad

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Esta es quizás la primera vez que quedé con unas compañeras para estudiar. Aunque no estaba seguro que quisiera ser economista, trataba de verle el lado amable.

Sí, llevo mucho tiempo sin escribir nada, pero es que también he tenido que pensar en muchas cosas. Estos últimos meses he tenido que pasar por muchas cosas que nunca pensé que iba a afrontar, y entrar en los últimos días de la carrera me ha traído emociones muy fuertes para un personaje tan flemático como yo. A ratos me da algo de melancolía por finalizar una etapa que hace rato debía haber terminado, pero a veces me siento tan a gusto al pensar que no debo volver más a la Universidad y dedicar mi tiempo completo a actividades que me generen mayor bienestar.

Esta carrera ha sido una de las mayores pruebas de paciencia que he tenido. Tim La Haye dice que los flemáticos son la encarnación de la paciencia, y quizás tenga razón. Entré bastante chico, con recién cumplidos dieciocho años y ya casi tengo veinticinco. Ya desde el principio empezaba una carrera de perseverancia para mi propia vida; no me gustó casi ninguna de las materias que vi en primer semestre, y aún así decidí terminar esta carrera. Creo que no me gusta dejar nada sin terminar.

A decir verdad, no se porqué escogí Economía. Desde que era adolescente deseaba ardientemente volverme músico. Crecí escuchando bandas como Stryper cuando la mayoría de mis compañeros tarareaban la canción pop de moda de la radio. Anhelaba mucho ser músico, pero dentro de mí albergaba una seria preocupación por mi futuro económico. Empecé a pensar que podría ser un buen ingeniero de sistemas, quizás abogado o psicólogo, profesiones que al fin y al cabo representaban algunas de mis aficiones.

Me decidí por Economía por el papel de las circunstancias. Me habían enseñado que una de las formas de conocer la voluntad de Dios podía ser a través del escenario por el cual estuviera pasando: no tenía notas lo suficientemente buenas para estudiar Derecho y tampoco disponía de suficiente dinero para estudiar en una universidad privada. Por otra parte siempre quise estudiar en la universidad del Estado ya que mis hermanos mayores así lo habían hecho y yo sentía que debía seguir ese ritual. Sin pensarlo mucho me anoté en el programa de Economía que no era exigente en requisitos académicos y que me permitiría obtener un título al cabo de cinco años.

Los primeros semestres me resultaron muy aburridos. Aunque era un buen estudiante en el bachillerato, en la universidad me volví un estudiante más del montón. No importaba llegar tarde, estudiar poco las fotocopias que el profesor dejaba o perderme a propósito en las lagunas de mi imaginación cuando me sentía desmotivado. No entendía bien la contabilidad ni me interesaba entenderla, y la teoría económica me parecía estresante. Así pasé la mayor parte de mi carrera, estudiando por estudiar y para dar gusto a mis papás.

También tuve que afrontar muchas dificultades con el TOC en tiempos de clase. Mi caso resultaba bastante molesto pues tenía mis pensamientos obsesivos cuando el profesor se hallaba en medio de su explicación. A decir verdad, las clases podían llegar a ser una forma de aliviar un poco la crisis ya que me daban poco tiempo para pensar y me servían para seguir en contacto con el mundo real, ese que para muchos obsesivos se termina volviendo con el tiempo un vago recuerdo.

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A lo largo de mi carrera me hice de una pequeña biblioteca que refleja bastante mi personalidad y mis gustos.

Tuve que conocer la decepción y la resignación. No hay nada más desagradable que tener un profesor antipático o terco como el solo cuando se es estudiante. En esos momentos en que me empezaba a interesar más por la carrera, caía en cuenta de la mediocridad de la mayoría de los docentes. Algunos creían que leer diapositivas, poner a los compañeros a exponer o dejar larguísimos documentos de texto eran apropiadas formas de enseñar. Fueron pocos (muy pocos) los que me hicieron estudiar un tema por el simple deseo de aprender, aquellos que escuchaban opiniones contrarias sin ponerse a la defensiva, que no repetían cosas por repetir y que verdaderamente se tomaban en serio el papel del economista.

Pero no todo resultó negativo, ya que conocí personas muy agradables en el proceso. Cuando salí del colegio era un chico bastante callado y ensimismado. Aunque había hecho alguno que otro amigo en el colegio, no me sentía verdaderamente libre para abrir el corazón. Entrar en una universidad tan grande como esta me obligaba a quitarme el caparazón. Aprendí a no tomarme las opiniones de los demás demasiado en serio, a reírme y sonreír sinceramente, y a defender mis opiniones cuando fuera necesario. Hice amigos en sitios y lugares que no pensaba que lo haría, y a algunas de esas antiguas amistades las sigo recordando con afecto.

Me reté a hacer cosas que nunca había hecho. Aprendí a nadar a un nivel considerablemente bueno para un tipo tan sedentario como yo. Como solamente tenía una clase a la semana (y estaban empezando los tiempos de exámenes), tuve que asistir casi todos los días al menos una hora para tener los rudimentos básicos de nado. Por supuesto no me volví profesional, pero me volví competente en la natación. También tuve que ir y hacer encuestas a algunos de los barrios más pobres y peligrosos de la ciudad, formular proyectos de empresa y por supuesto adentrarme en la economía teórica, aquella que había desdeñado desde el principio.

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Este mural resultaba de inspiración en aquellos domingos que debía ver clase de modelos matemáticos hace un par de años. Me hacía pensar que un día sería posible…

Finalmente, conocí y empecé a practicar aquellas grandes pasiones que hay en mi corazón. Con seguridad el año 2012 fue uno de los más felices para mí; no fue nada del otro mundo, pero marcó un antes y un después en mi vida. Empecé a estudiar guitarra en un Instituto, a compartir con otros jóvenes músicos (mucho más jóvenes que yo) y a conocer este hermoso mundo de la música. El profesor era un gran tipo y es uno de los pocos hombres que he conocido que se sientan tan identificados con su profesión. Nos decía que estudiáramos la guitarra por pasión al arte y al instrumento, no por el dinero o el reconocimiento que pudiéramos obtener. Le recuerdo con agrado.

Conocí la Escuela Austriaca de Economía que terminó de formar mi pensamiento liberal. Solía ser un uribista, pero muy atípico: creía que la salud y la educación debían ser negocios privados y pensaba que programas estatales como Familias en Acción eran un desperdicio de dinero con fines políticos. Conocía solamente a Friedman, pero me empezó a gustar más la economía al leer a autores como Mises, Hayek, Bastiat y Hazzlit entre muchos otros. Conocí el pensamiento de varios académicos liberales que me hicieron reconsiderar mis posturas económicas y políticas. Hoy es un placer sentarme a leer tratados sobre Economía, Política y Sociedad.

Me empezó a gustar Corea. Nunca me sentí identificado con el típico sueño de clase media colombiana: conseguir un buen trabajo (mejor si es con palanca en el Estado), casarme y mudarme a un costoso condominio a las afueras de la ciudad y comprar un costoso automóvil para aparentar. Cada día me parecía más monótona dicha realidad y me preguntaba como sería vivir en algún país extranjero, con una cultura diferente y como sería casarme con una chica que no guardara ningún parecido a mí. Me empecé a interesar por Corea casi por accidente al ver un video de un rapero asiático con sobrepeso y con una coreografía extravagante. Después de eso conocí a muchos coreanos y extranjeros residentes en Corea por Internet y empecé a leer más y más sobre este fascinante país. Ya falta menos para lograr este sueño.

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Corea pronto empezó a aparecer hasta en los lugares menos esperados (gimnasio de la universidad). Me causó mucha gracia cuando entendí que Taekwondo estaba mal escrito. La forma correcta es 태권도.

Con el tiempo descubrí que aquello a lo que temía era solo una ilusión. No iba a vivir pobre si me volvía músico y tampoco iba a vivir frustrado si estudiaba economía. No iba a ser siempre un chico tímido y desmotivado que viviera el día a día. No iba a vivir sin las ganas de arriesgarme, aún aunque pudiese fracasar en aquello que amo y que persigo con ansias. La Universidad no solo me enseñó sobre Economía, sino que aprendí a disfrutar del momento y a enfrentar cada día con alegría sabiendo que con mucho esfuerzo -y de la mano de Dios- lograría lo que me propusiera.

Han pasado siete años llenos de momentos tristes y difíciles. Han sido siete años de alegría y mucho esfuerzo. Han sido siete años imposibles de relatar de una sola sentada sin tener que omitir muchas anécdotas para mantener el hilo de mi historia o para que esta resultara medianamente amena. Han sido siete años llenos de lecciones que seguramente tendré que poner en práctica por el resto de vida que tenga por delante.

Aunque me falta muy poco por acabar mis días de estudiante y convertirme formalmente en economista, nunca he olvidado mi sueño… llegar a ser un Músico libre.

(La canción se llama We Weren’t Born To Follow de Bon Jovi de su álbum The Circle del año 2009).

Un nuevo inicio en este 2016

Inicio este 2016 casi con un mes de retraso. De hecho, no escribo nada desde agosto cuando hice una transcripción de una historia sobre Corea del Norte de uno de mis libros favoritos. Me he sentido algo distraído estos últimos meses aunque he tenido algunos acontecimientos lo suficientemente importantes como para reseñar, como que acabé materias en Noviembre y que estoy esperando el inicio del Seminario para graduarme, que presenté las pruebas ECAES Icfes Pro y fueron menos aterradoras de lo que recordaba, aunque la prueba de economía fue bastante difícil. También está el profe Andrés, que se murió el año pasado tras una imprudencia al abrir la nevera acalorado y sufrir un derrame cerebral. Ese fue el evento que más me sorprendió ya que había sido mi profesor durante varios años del bachillerato. El año pasado visité también Cali y representé a mi Universidad en un evento académico, algo que nunca pensé hacer. Un año difícil de olvidar.

Empiezo año con nuevas expectativas. Como comentaba en el párrafo anterior, este año espero graduarme por lo cual estoy buscando trabajo. Los portales de empleo en Internet muestran empresas que buscan profesionales menos orientados a la academia y más a la vida laboral, gente con “experiencia”. Corroboro aquella idea que siempre he tenido de que en este país no se necesitan tantos académicos. También este año espero leerme varios libros más de Economía y Política libertaria (Escuela Austriaca, Chicago, Objetivismo, Public Choice, etc). Quiero aprender mucho más coreano este año y mejorar mi nivel de inglés. Quiero volver a tocar mi guitarra como antes con la misma pasión que lo hacía cuando estaba en Batuta y volver a grabar videos. Quiero buscar a Dios con más intensidad este año, retomar este blog y poderme expresar como todo un Músico Libre.

Para cerrar esta entrada, pongo una canción del músico argentino Hernán Fortuna llamada Aquí Voy Otra Vez de su álbum A Donde Quieras Llegar del año 2010.

안녕 안녕 ^^

Un corto testimonio de la persecución a los cristianos en Corea del Norte

En Corea del Norte se bajó a Dios del trono y se puso al dictador. El comunismo eliminó al individuo y exaltó al colectivo.
En Corea del Norte se bajó a Dios del trono y se puso al dictador.

(Texto tomado del libro Locos por Jesús de la agrupación musical DC Talk y la organización La Voz de los Mártires. Algunos elementos fueron removidos o adaptados para evitar reclamos o por contenido que no consideré apropiado para este blog).

Título original: Más amor por ti.

Pastor Kim y su congregación (Corea del Norte), 1950.

Por varios años el pastor Kim y veintisiete miembros de su redil vivieron en túneles bajo tierra hechos a mano. Los comunistas descubrieron que los cristianos vivían bajo tierra cuando estaban construyendo una carretera.

Los guardias los sacaron del escondite y los presentaron frente a una multitud de 3.000 personas en la aldea de Gok San, donde se llevaría a cabo una ejecución pública. Dijeron a los cristianos: “Nieguen a Cristo o morirán”. Pero los creyentes rehusaron a hacerlo.

Entonces el oficial comunista a cargo de la ejecución ordenó separar del grupo a cuatro de los niños y prepararlos para ser ahorcados. Con sogas amarradas alrededor de sus pequeños cuellos, el oficial les ordenó nuevamente a los padres que negaran a Cristo.

Ninguno de los creyentes negó la fe en Cristo. En vez de eso les dijeron a sus hijos: “Muy pronto nos veremos en el cielo”. Los niños murieron calladamente.

Entonces el oficial a cargo ordenó que trajeran una apisonadora, y obligó a los cristianos a que se acostaran en el camino. Mientras el motor de la máquina aceleraba, el oficial les dio una última oportunidad de retractarse de su fe en Jesús. Nuevamente los creyentes rehusaron hacerlo.

Tan pronto la máquina comenzó a moverse lentamente, los cristianos comenzaron a cantar un himno que a menudo cantaban juntos. Mientras sus huesos y sus cuerpos eran aplastados bajo el peso de la inmensa apisonadora, de los labios de los creyentes se podían escuchar las siguientes palabras:

Más amor por ti, oh Cristo, más amor por ti

A nadie más deseo, más amor por ti

Que el dolor cumpla su cometido, más amor por ti

Entonces mi último aliento, tu alabanza susurrará

Ese será el llanto de despedida que mi corazón elevará;

Más amor, oh Cristo, por tí.

La información sobre la ejecución apareció en la prensa de Corea del Norte como un acto mediante el cual se había suprimido la superstición.