Un corto testimonio de la persecución a los cristianos en Corea del Norte

En Corea del Norte se bajó a Dios del trono y se puso al dictador. El comunismo eliminó al individuo y exaltó al colectivo.
En Corea del Norte se bajó a Dios del trono y se puso al dictador.

(Texto tomado del libro Locos por Jesús de la agrupación musical DC Talk y la organización La Voz de los Mártires. Algunos elementos fueron removidos o adaptados para evitar reclamos o por contenido que no consideré apropiado para este blog).

Título original: Más amor por ti.

Pastor Kim y su congregación (Corea del Norte), 1950.

Por varios años el pastor Kim y veintisiete miembros de su redil vivieron en túneles bajo tierra hechos a mano. Los comunistas descubrieron que los cristianos vivían bajo tierra cuando estaban construyendo una carretera.

Los guardias los sacaron del escondite y los presentaron frente a una multitud de 3.000 personas en la aldea de Gok San, donde se llevaría a cabo una ejecución pública. Dijeron a los cristianos: “Nieguen a Cristo o morirán”. Pero los creyentes rehusaron a hacerlo.

Entonces el oficial comunista a cargo de la ejecución ordenó separar del grupo a cuatro de los niños y prepararlos para ser ahorcados. Con sogas amarradas alrededor de sus pequeños cuellos, el oficial les ordenó nuevamente a los padres que negaran a Cristo.

Ninguno de los creyentes negó la fe en Cristo. En vez de eso les dijeron a sus hijos: “Muy pronto nos veremos en el cielo”. Los niños murieron calladamente.

Entonces el oficial a cargo ordenó que trajeran una apisonadora, y obligó a los cristianos a que se acostaran en el camino. Mientras el motor de la máquina aceleraba, el oficial les dio una última oportunidad de retractarse de su fe en Jesús. Nuevamente los creyentes rehusaron hacerlo.

Tan pronto la máquina comenzó a moverse lentamente, los cristianos comenzaron a cantar un himno que a menudo cantaban juntos. Mientras sus huesos y sus cuerpos eran aplastados bajo el peso de la inmensa apisonadora, de los labios de los creyentes se podían escuchar las siguientes palabras:

Más amor por ti, oh Cristo, más amor por ti

A nadie más deseo, más amor por ti

Que el dolor cumpla su cometido, más amor por ti

Entonces mi último aliento, tu alabanza susurrará

Ese será el llanto de despedida que mi corazón elevará;

Más amor, oh Cristo, por tí.

La información sobre la ejecución apareció en la prensa de Corea del Norte como un acto mediante el cual se había suprimido la superstición.

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