¿Para que estudiar Economía?

Bastiat define con certeza a los verdaderos economistas
Bastiat define con certeza a los verdaderos economistas

Las verdades como son. Cuando empecé a estudiar economía, lo hice porque deseaba estudiar una carrera universitaria y tener un cartón como el resto de mortales. Por aquellos días era un jovencito de diecisiete años que desconocía casi por completo el mundo de la política y tenía una mayor ignorancia sobre temas económicos. Permanecí en un velo de ignorancia durante la mayor parte de mi carrera universitaria, y cuando empecé a ser consciente del verdadero rol de los economistas en la sociedad, me di cuenta de cuan equivocado estaba sobre esta carrera.

No todos los economistas son iguales, y no todas las Universidades adhieren a las mismas ideas que expongo aquí. Desde primer semestre se nos enseña que somos científicos cuyo papel de alguna forma es modelar la sociedad. Se nos enseña a ser los economistas arrogantes que Hayek denuncia en su obra. Poseemos todo el conocimiento humano imaginable para construir complicados modelos matemáticos, y denunciamos con fuerza los modelos “neoliberales”.

Neoliberalismo es la palabra más horrenda del ámbito académico, y mis compañeros de clase y profesores la hacen todavía más odiosa cuando la mencionan. Los economistas son mamertos que pueden hacer gráficos. El libre mercado beneficia a los ricos, perjudica a los pobres y mantiene a los políticos en el poder. Ninguno hace el mínimo esfuerzo de contrastar aquello que repiten los políticos del POLO con la realidad. Compartimos imágenes por Facebook denunciando a Monsanto y charlamos con gran admiración sobre la obra de Piketty, Krugman o Stiglitz.

El Estado no debe ser paternalista, sino que “debe” proveer a las personas de medios para subsistir. Que afirmación más arrogante y contradictoria de los labios de un maestro. El libre mercado es sin lugar a ninguna duda el causante de los males que puede ser bien encausado por un funcionario estatal. Cuando resolvía los parciales siempre respondía a casi cualquier pregunta “El Estado debe…”, “La economía capitalista tiene este defecto…”. No me sorprende haber pasado con una alta calificación. Uno aprende a punta de prueba y error que si se quiere graduar, toca halagar al profesor o responder lo que a él o ella le gustaría escuchar.

El libre mercado es culpable de que las multinacionales nos estén arruinando. “La solución es cerrar nuestra economía, fortalecernos y luego abrirnos como lo hicieron los gringos” he escuchado de varios compañeros. Queridos colegas con buenas intenciones y pobre formación académica, ustedes deberían mirar los indicadores, estudios y contrastarlos con la realidad. Ni siquiera sugiero que lean a los austriacos: la mayor parte de los economistas del mainstream piensan que el comercio y la actividad privada es beneficiosa. Revistas como Portafolio -con las críticas que puedan recibir de los economistas liberales- da constantes consejos para pequeños empresarios, trabajadores y alabanzas al libre mercado. Aún Semana, una revista de corte progresista y estatista tiene sus momentos de iluminación en que le hacen guiños al capitalismo.

Dogmáticos e ignorantes nos volvemos si no leemos. Una compañera al charlar sobre las dificultades de algunos sectores económicos en Colombia me preguntó “¿Acaso tenemos que comprar afuera lo que producimos acá?”. Estaba sorprendido porque quien formulaba esa pregunta estaba en último semestre. Esta semana escuché extrañas afirmaciones de algunos estudiantes: “En Colombia preferimos lo de afuera porque es del extranjero y no nuestras marcas locales”. Acudiendo a mi natural flema contesté que no había conocido hasta ahora ninguna tienda nacional que hiciera buenos zapatos para mi talla. Encontré buenos zapatos en una tienda americana que hace sus zapatos en China.

Debe ser herencia de esa canción a la que le han dado tanto palo en El Siguiente Programa con justa razón. Que nadie se equivoque, me gusta ser colombiano porque nací aquí y esta es la tierra de mis ancestros, pero hallo detestable el nacionalismo. Los colombianos son buenos y los extranjeros malos; lo único que se nos queda es “a mí no me de trago extranjero, es caro y no sabe a bueno, a mí deme lo de mi tierra primero”. Los economistas que apenas si han leído un libro de economía, mal preparados se han encargado de exaltar el nacionalismo y de desdeñar lo extranjero.

Con lo dicho, no extraña que los economistas en Colombia quieran volverse funcionarios del Estado. ¿Donde más encontrarían un buen trabajo del que no les pudieran correr?, ¿donde más podrían manejar dinero ajeno que van a utilizar para sus pulcros modelos econométricos?. Si no hallan trabajo en la academia, buscarán presentar proyectos financiables con el dinero de los contribuyentes. ¿Estudiamos cinco años para hacer lo que cualquier otro individuo organizado y persistente pero sin formación universitaria puede hacer?. Con suerte un buen economista podría trabajar en cualquier empresa privada, aunque es poco probable que alguna vez llegue a poner en práctica las formalidades que aprendió en la Universidad.

Con todo, no quiero desanimar a nadie de estudiar esta carrera. ¿Acaso existe alguna profesión que no se vea influenciada por el juego de oferta y demanda?, ¿Puede el ingeniero crear una máquina que no crea que va a tener un usuario final?. La Economía es quizás la profesión más influyente de la humanidad y a la vez la menos valorada. Siempre habrá un mamerto que diga que los economistas nos han arruinado y quizás tenga razón. ¿No tienen acaso los  economistas el poder de generar ideas que en algún momento se materializarán? No creo Marx haya alguna vez imaginado que el terrible papel que jugaría el desarrollo del Socialismo en la historia del Siglo XX, ni las implicaciones que sigue teniendo en el ideario popular.

¿Para que estudiar Economía? para poder derrumbar los mitos del colectivismo y fortalecer las bases de la libertad. Quien desee estudiar Economía debería entender que nadie, a excepción de Dios tiene el conocimiento suficiente para poder organizar la vida en sociedad. El comportamiento humano no es sencillo ni puede expresarse en variables matemáticas. La Economía es verdaderamente complicada, pero aquellos que busquen el bienestar de la sociedad buscarán dar poder al individuo y reducir el del colectivo. Los economistas tenemos una de las labores más nobles y al mismo tiempo incomprendidas de la Humanidad y algunos colegas nunca lo entenderán así.

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