Los calvinistas que admiraron a Wesley

(Traducción no literal de The Scriptorium Daily, escrito originalmente por Fred Sanders. Algunos elementos fueron removidos o adaptados para evitar reclamos o por contenido que no consideré apropiado para este blog).

John y Charles Wesley  de origen anglicano, son considerados padres de la Iglesia Metodista
John y Charles Wesley de origen anglicano, son considerados padres de la Iglesia Metodista

Los calvinistas a veces se comportan como si sus credenciales de la Reforma les diera derecho a olvidar la obra de John Wesley, o que aún estando muerto, sus acciones hablan. Se distancian como si Wesley fuera el portador de un virus teológico. Hay algo -que todo buen calvinista sabe- que es cierto, y es que Wesley estaba equivocado en algunas doctrinas importantes, pero es trágico dejarlo en el olvido y pensar que no podemos aprender nada de él. Aquí presento a algunos conocidos calvinistas que admiraron a Wesley, algo que es cada vez menos común.

John Newton (1725-1807) era un joven inquieto del movimiento reformista que testificó acerca de John Wesley: “No conozco a nadie a quien deba más, como instrumento (mensajero) de gracia”. Esta cita está presente en Wesley and Men Who Followed (Edinburgh: Banner of Truth Trust, 2003) de Ian H. Murray. El mismo Murray es un buen ejemplo de un calvinista que se opone abiertamente al arminianismo, y al mismo tiempo es consciente de las bendiciones espirituales que ha recibido de Wesley y los metodistas.

(Izq-Der): Jacobo Arminio y Juan Calvino
(Izq-Der): Jacobo Arminio y Juan Calvino dieron origen a dos escuelas doctrinales completamente opuestas: Arminianismo y Calvinismo

Charles Spurgeon (1834-1892) dijo que “si hubieran sido necesarios dos apóstoles más en el grupo de los doce, no habrían otros más aptos que George Whitefield y John Wesley” (C. H. Spurgeon’s Autobiography, Vol. 1, p. 173). Es posible que lo dijera por complacer, pero eso no le hizo renunciar a su teológía al poner justos a los grandes promotores del Calvinismo y el Arminianismo del siglo XVIII. Los testimonios de Newton y Spurgeon prueban que incluso los calvinistas pueden aprender de Wesley; de hecho parecen pensar que son los cristianos reformados -que  sin dejar de ser calvinistas- deben escuchar lo que este hermano evangélico debe decirles.

Los reformados que leen extensamente a Wesley (en vez de leer sus textos anti-calvinistas como uno de 1765 en el que dijo que “El reavivamiento iba muy bien hasta que Satanás puso al calvinismo en nuestro camino”) se sorprenden y disfrutan al encontrar en sus escritos las mismas cualidades de sus autores reformados favoritos: una defensa basada en la escritura del pecado original, justificación por fe, una clara presentación del evangelio, una humilde sumisión a la soberanía de Dios y una radical dependencia de la Gracia de Dios.

El pastor escocés John Duncan (1796-1780), un decidido calvinista que leyó el himnario metodista, expresó “Me pregunto como Charles Wesley pudo escribir esto siendo arminiano” (Cita de Life of the Late John Duncan  de John Brown (Edinburgh: Edmonston and Douglas, 1872), p. 428). Luego, comentó sarcásticamente: “Me gustan muchos de los himnos de Wesley, pero cuando leo alguno de ellos me pregunto ‘¿Que hay de tu libre albedrío ahora, amigo?'”.

George Whitefield fue un dirigente destacado de la iglesia metodista, y predicador del evangelio en Estados Unidos
George Whitefield (1714-1770) fue un dirigente destacado de la Iglesia Metodista, y predicador del evangelio en Estados Unidos

Cualquier lector reformado que lea a John Wesley se preguntará: “¿Como pudo Wesley escribir esto siendo arminiano?”. Existen muchas razones por las cuales la doctrina de Wesley es satisfactoria, y una de ellas es que trataba de ser un buen protestante. Lo que sea que significara “Arminiano” para la mayoría de las personas antes de Wesley, ahora se identifica más con un tipo de cristiano de doctrina conservadora y comprometido con el evangelio.

Otra razón es que Wesley hizo un gran bien. “El Sr. Wesley junto a otros, con los que no estamos de acuerdo en todo, brillarán en la gloria” dijo George Whitefield (Murray, p. 71). El gran -y frecuentemente olvidado- Henry Venn animó a Wesley en esta conmovedora carta de 1754:

Apreciado señor,

Frecuentemente he experimentado que sus palabras son como truenos para mi alma adormecida. Paso de ser un simple extraño a pedirle que me envíe un cobro personal para que yo pueda cuidar de la grey que me ha sido encomendada. Si considera las muchas trampas a las cuales un cura está expuesto: mitigar las doctrinas del evangelio, subsidiar a los poderosos, o al menos sentarse satisfecho habiendo hecho más que los mejores, entre ociosos pastores; espero, que no considere esta carta como una interrupción a su noble labor, o como tiempo perdido en esta solicitud.

Esta es la solicitud de alguien que difiere de usted en muchos puntos, pero que aún así reconoce los beneficios y la luz que ha recibido de su trabajo y su predicación. Por eso agradezco al Dios de la cosecha por haber enviado a un obrero a nosotros que está investido con el espíritu y el poder de Elías. Oro para que continúe entre nosotros animándonos con su ejemplo, mientras somos edificados con sus escritos.

Su débil hermano en Cristo, Henry Venn

C. H. Spurgeon convirtió sus reflexiones sobre Wesley en una advertencia para que los Calvinistas -y ultra-calvinistas- no fueran intolerantes:

Para los ultra-calvinistas su nombre es igual de abominable que el del Papa para los protestantes: solo hay que mencionar a Wesley, y cada mal imaginable es conjurado en sus ojos, y no hay ningún destino suficientemente malo para tal hereje. Creo en verdad que algunos estarían felices si le exhumaran para quemar sus restos, tal como pasó con Wycliffe. Son hombres que se adentran demasiado en la doctrina, y añaden tanta amargura y falta de caridad a la misma, que no pueden imaginar que un hombre pueda temer a Dios a menos que crea exactamente lo mismo que ellos.

Charles Spurgeon era bautista y auto-proclamado calvinista.
Charles Spurgeon era bautista y auto-proclamado calvinista. Es considerado “el príncipe de los predicadores”.

Este fragmento hace parte de un texto titulado ‘The Two Wesleys’, entregado en la Iglesia de Spurgeon, el Metropolitan Tabernacle en diciembre de 1861. Spurgeon también creía que los seguidores de Wesley podían ser verdaderamente molestos: “A menos que le estés adulando constantemente, o que digas que él no tenía fallas, y que poseía todas las virtudes, incluso algunas imposibles, no podrás complacer a sus admiradores”.

El obispo J.C. Ryle advierte en su libro sobre líderes evangélicos del siglo XVIII: “Él era de doctrina arminiana, por lo que admito la seriedad de los reclamos. No pretendo tomar distancia o criticar sus puntos de vista objetables”. Pero va al punto: “Debemos tener cuidado de condenar fuertemente a aquellos que no ven todo de la misma manera que nosotros, o volverles anatema y excomulgarles por no compartir nuestras creencias“.

¿Que podemos encontrar en Wesley, según Ryle?

Si ha expuesto y denunciado el pecado vehementemente, y claramente exalta a Cristo e invita a los hombres a creer y arrepentirse, ¿nos atreveríamos a decir que aquel hombre no predicaba el evangelio?, ¿diríamos que no ha hecho bien? Yo, por mi parte no puedo decirlo. Si me preguntaran si prefiero el evangelio de Wesley, o el de Whitefield, respondería sin dudar que el del segundo: Soy calvinista, no arminiano. No tengo la menor duda que Wesley lo hubiera hecho mejor si hubiera abandonado el arminianismo; pero el predicó el evangelio, honró a Cristo, e hizo mucho bien.

Como muchos otras calvinistas admiradores de Wesley, advierte sobre la intolerancia:

¿Se ha acostumbrado alguien a referirse a Wesley con desagrado por su teología arminiana?, ¿Alguien tiene el hábito de alejarse de él con prejuicios, rechazando creer que un predicador imperfecto pudo hacer algún bien? Les pido que reformen su opinión y miren con amabilidad a ese viejo soldado de la cruz, y honrarle como lo merece… Así nos guste o no, John Wesley fue un gran instrumento en las manos de Dios para el bien, y junto a George Whitefield, fue el primer y principal evangelista de Inglaterra hace cien años.

Cuenta una famosa historia sobre los seguidores de Whitefield, que discutían que Wesley no era calvinista y le preguntaron al evangelista si verían a Wesley en el cielo. La respuesta de Whitefield fue que era improbable que los calvinistas de su tiempo vieran a John Wesley en el cielo.

“Me temo que no” dijo Whitefield. Luego remató: “él estará tan cerca del Trono, y estaremos a tal distancia que dificilmente le veremos”.

Spurgeon al contar esta historia comentó: “Al estudiar la vida de Wesley, creo que la opinión de Whitefield es correcta -que Wesley está cerca del trono, habiendo servido a su Maestro, aunque con equivocaciones y errores, pero con corazón puro y deseando fervientemente glorificar a Dios en la tierra”.

Una generación de pensadores y ministros reformados fueron reavivados y despertados gracias a las enseñanzas de Wesley. Spurgeon sabía que un “despertador” no era alguien que debía ser tomado ligeramente, que Dios no envía a menudo personas con la habilidad de reavivar y motivar la iglesia. Spurgeon estaba seguro que el wesleyanismo no era el principal peligro de su época o de cualquier otra. El principal peligro es que los cristianos fallen al permanecer despiertos, y que fallen completamente como cristianos. Wesley fue un gran estímulo, y Spurgeon quería más, no menos de aquello que tenía Wesley:

Me temo que la mayoría de nosotros estamos medio dormidos, y aquellos que están un poco despiertos, apenas sienten. Es tiempo de encontrar fallos con John y Charles Wesley, no descubriendo los suyos, sino corrigiendo los nuestros. Cuando tengamos más piedad que ellos, más fuego, más gracia, más amor ardiente y más generosidad, solo hasta entonces podremos criticarles.

Tomando un momento para comparar su ministerio con el de Wesley, él pensó que la comparación era como la de una pequeña vela junto al sol: “Por mi parte, soy como aquel que puede ver manchas en el sol sin olvidar que es el sol, y llorar por mi vela”. Si crees que tu propio ministerio es como una pequeña vela al lado de la luz de los logros de Spurgeon, toma un momento e imagina una luz más grande, de un testigo protestante, evangélico y conservador, de la lengua inglesa. Entonces ve y lee algo, cualquier cosa sobre o de John Wesley.

(Es una de las traducciones más largas y difíciles que he hecho, y no descarto que tenga errores. Hace años, poco antes de empezar mis estudios universitarios, estudié con profundidad el tema de la seguridad de salvación, el calvinismo y arminianismo. A pesar que mi posición sobre la salvación es más cercana al calvinismo, nunca he querido tomar partido en dicho debate. Por el contrario, creo que independiente de la doctrina, los cristianos debemos dejar de criticarnos, y por el contrario esforzarnos en el crecimiento delante de Dios y en cumplir la Gran Comisión, sin olvidar a aquellos que son de testimonio para nuestra fe. La canción se llama En lo fundamental de la banda argentina La Hormiga, de 1999).

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Un comentario en “Los calvinistas que admiraron a Wesley

  1. Al fin al cabo todos llegamos a la conclusión de que es la mera gracia de Dios que nos salva!

    QUe seria de un arminiano sin la gracia aunque este arrepentido y que seria de un calvinismo de a su amor inmerecido?

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