Falacias sobre pensamiento económico durante el primer semestre de mi carrera

Como ya he dejado claro en otras entradas que he hecho, soy estudiante de economía y libertario (una de las razones para ser “Músico libre“). Desde que estaba terminando el bachillerato, ya me consideraba de derechas, uribista y ultra-capitalista, con un “enfoque social”. Dicho de otra forma, era más o menos un corporativista, sin tener ni la menor idea de economía. Por aquella época discutía con un amigo que tenía algo más de idea sobre escuelas económicas, y me explicaba que era keynesiano. A pesar de que aprecio a mi amigo, tenía claro que yo no era keynesiano, ni lo iba a ser nunca.

Cuando entré a mi primer semestre, el profesor de turno, encargado de dar la famosa introducción económica a los primíparos, nos explicó que era ser economista. Nos empezó a decir tonterías, como que los economistas prácticamente no duermen, y que siempre están pensando en costos y utilidades hasta para comer una empanada y una limonada. A pesar de ser un tipo bastante flemático, no ocultaba su desprecio -como la mayoría de profesores- hacia el ‘Neoliberalismo’ y constantemente nos decía que Keynes había sido un genio: “Había mezclado lo mejor del socialismo y del capitalismo”. Siendo muy derechista, reafirmé mi desprecio hacia Keynes y todo lo que implicara un mayor crecimiento del Estado. Dialogaba con mi amigo Diego -a quien admiro por sus conocimientos sobre nuestra carrera-, y a pesar que me explicaba las ideas de “Teoría general del empleo, el interés y el dinero” siempre las concebí como ridículas.

A pesar que entendía la formulación matemática del multiplicador keynesiano, y su base teórica, me parecía sencillamente ridículo. Pero quizás lo que nunca tragué fue la idea de los supuestos en Economía. ¿Como podrían haber “supuestos” en los elaborados modelos matemáticos que nos explicaban?, ¿No se suponía que intentábamos explicar la realidad económica?, ¿No carecerían de autoridad intelectual nuestros experimentos?, ¿No existía acaso la posibilidad de que fallaran nuestras formulaciones?, ¿No era la realidad demasiado compleja y extensa para ser representada con variables?. Esas queridos lectores eran algunas de las preguntas que se me pasaban por mi primípara cabeza. Sin tener mayores conocimientos sobre teoría económica por aquella época, ya me había planteado unas serias dudas contra el método científico de la mayor parte de la economía del mainstream. Más adelante, reafirmaría mi forma de pensar: me volví liberal, y eso en algunos casos me trajo problemas (profesores estatistas).

Sin querer ir más lejos he dejado a disposición de mis lectores el tipo de textos que se van a encontrar en una universidad de nuestros días. No planteo atacar a mi universidad, que finalmente me da la oportunidad de ser un futuro profesional, sino exponer las principales falacias del pensamiento económico de la línea principal. Evidentemente para el profesor, la escuela clásica, la neoclásica, la keynesiana y la neoliberal son extremadamente diferentes, pero en realidad no lo son.

Si bien la escuela clásica planteó muchas de las principales ideas populares de la

Documento de una clase, explicando las escuelas económicas.
Documento de una clase, explicando las escuelas económicas.

economía moderna como “la mano invisible” de Adam Smith (más adelante F. A. Hayek hablaría de “orden espontáneo), o la ley de los mercados de Say, no es demasiado diferente de la escuela neoclásica. Básicamente los neoclásicos tomaron ideas de los clásicos y le intentaron dar una explicación matemática. El neoclasicismo es un concepto muy vago, porque por un lado busca describir a una serie de economistas e ideas influyentes durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y por el otro lado, se considera neoclásicos a la mayor parte de economistas positivistas de nuestros días, que obviamente tienen herencia de autores como Walras, Pareto o Marshall.

El keynesianismo es el planteamiento económico de la izquierda moderna, de la “Tercera Vía” de Juan Manuel Santos y del laborista Tony Blair. Su herencia neoclásica es indudable y sus pulcros modelos, son lo que Hayek llamaría una fatal arrogancia. Un resúmen del keynesianismo incluye las principales ideas: un Estado que haga inversiones públicas que hagan dinámica la actividad económica, la concepción de Demanda Agregada (Producto Interno Bruto) que en otras palabras es la reducción de la actividad económica de una nación en cinco variables, y la principal, y la más fatal, que se desprende de ambas, la idea de que el Estado puede dirigir la economía, puede planificarla, puede corregir los “errores” del mercado y finalmente, que puede lograr un sistema de organización más eficiente que el propuesto por el capitalismo. Los Neokeynesianos hicieron algunas modificaciones basados en el positivismo neoclásico. Algunos de los principales economistas neokeynesianos fueron Paul Samuelson, Gregory Mankiw y John Hicks, conocido en el círculo económico por el modelo IS-LM, una de las simplificaciones más exactas y sencillas de explicar el pensamiento económico de John Maynard Keynes.

Documento que describía a los principales autores de la ciencia económica
Documento que describía a los principales autores de la ciencia económica.

Finalmente están los Neoliberales, que a mi parecer son los más mitificados de la ortodoxia económica. ‘Neoliberal’ no es una palabra apropiada para describirles. No son plenamente liberales en lo económico o en lo social, y sus propuestas guardan muchos parecidos con la síntesis neokeynesiana. Muchos erróneamente meten a Milton Friedman y a F.A. Hayek en el mismo bulto solamente porque ambos plantearon los beneficios de una sociedad capitalista sobre una con una economía planificada. Friedman que pertenecía a la escuela de Chicago, hacía uso del método científico para demostrar sus planteamientos. Hayek, como el resto de eonomistas de la escuela austriaca eran enemigos del monetarismo que predicaba Friedman y sus partidarios. Los austriacos hacen uso de la praxeología como método de análisis económico y social, lo que les diferencia abismalmente de sus colegas estadounidenses. Los Neoliberales, son corporativistas, buscan un Estado que siga siendo paternalista, tienen políticas inspiradas por los izquierdistas (salario mínimo) y en lo político suelen ser poco respetuosos con las libertades individuales.

A los liberales nos dicen “Neoliberales” pero no lo somos, y ya explico por qué: No creemos que el Estado deba hacerse cargo de los individuos, de su salud o de su educación; tampoco creemos que el Estado deba tener una religión o una orientación moral diferente a la del individualismo, y finalmente estamos en contra de las prohibiciones, a excepción de aquellas que atenten contra el individuo o su propiedad. Algunos economistas hicieron importantes aportes al pensamiento liberal, como Friedman y su hijo David Friedman, pero los mas importantes exponentes son los economistas de la Escuela Austriaca, liderada en gran parte por Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, y los Objetivistas liderados por Ayn Rand.

El objetivo no era otro que reinvidicar a los capitalistas, y demostrar que la enseñanza está fuertemente cargada de ideologías de izquierda y de errores descarados: Hayek nunca inspiró el monetarismo, era discípulo directo de Mises quien llamó a los monetaristas “socialistas”. Friedman nunca inventó la teoría cuantitativa del dinero, pero sí la hizo popular durante la segunda mitad del siglo XX. Si pudiera resumir nuevamente esas fotocopias, las clasificaría entre “Estatistas descarados” y “Estatistas encubiertos”, dentro de los cuales metería sin lugar a duda al señor Krugman que hoy en día propone guerras interestelares y burbujas para sanear la economía.

Todo no fue tan dramático. Luego pude recibir clases donde conocí los primeros textos liberales que tanto aprecio, como algunos textos de David Hume, y otros que demostraban la inviabilidad del salario mínimo, y los errores de la administración de Ronald Reagan. El único sabor amargo que me queda es que por opinar más de una vez en clase, logré meterme entre los ojos de algunos profesores por tener ideas subversivas, o al menos que les desagradaban, lo cual obviamente no resulta conveniente. A día de hoy ya ni me molesto en objetar, hacer aclaraciones ni generar debates porque a la mayoría de mis compañeros no les importa el tema, y los profesores piensan que soy problemático. En fin, todo sea por graduarme pronto.

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2 comentarios en “Falacias sobre pensamiento económico durante el primer semestre de mi carrera

  1. amigo un consejo deje de ser tan dogmatico al igual que sus profesores pueda que usted tambien este sesgado, la mayoria de veces nuestras inclinaciones politicas o economicas no obedecen puramente a criterios de racionalidad si no a emociones y temperamentos, la naturaleza humana no es descrita correctamente por los libertarios, al igual que como muchas otras doctrinas tiene sus puntos debiles.
    exitos.

    1. No voy a discutir la efectividad de los principios liberales para describir la naturaleza humana, ya que ese no es el objetivo de mi blog. Lo único que le puedo decir es que yo no me muevo por emociones para describir mis principios sobre política y economía, ya que si fuera así, seguiría siendo un uribista pura sangre. Estoy seguro de lo que escribí por los textos que he leído y por el tiempo que le hes he dedicado: he leído textos tanto liberales, como estatistas u ortodoxos (llámeles como quiera). Si leyera nuevamente se daría cuenta que aún como libertario traté de ser bastante imparcial a la hora de evaluar los textos que me dejaron para leer cuando era estudiante de primer semestre hace varios años. Incluso, sin compartir los principios ortodoxos, he hecho muchos de sus ejericicios y algunos me han incluso parecido divertidos, por ejemplo las simulaciones económicas del modelo IS-LM.

      Si leyera el texto detenidamente, también vería que muchas de mis objeciones no las comparten solamente los libertarios, sino tambien grupos ortodoxos. Por ejemplo, muchos de mis profesores son abiertos defensores de Keynes y Krugman, y creen que el Estado debe encargarse enteramente de la planificación económica, pero el hecho de que esas mismas teorías hayan tenido tantas reformas y hallan estado en la mira de los mismos ortodoxos, dan evidencia que alguna falla deben tener, bueno, claro, hablando de la economía del mainstream. El tema no es solo de principios sobre economía o política. La fotocopia da fe que para el profesor Hayek era monetarista -o al menos que inspiró el movimiento- y que con Friedman eran parte prácticamente de la misma escuela económica. Por otra parte, los keynesianos por su metodología son también neoclásicos. Y finalmente lo más insignificante, pero que da muestra de la falta de investigación en la Universidad, P. Krugman no es un “economista jóven” (61 años y hace 5 tenía 56) y no creo que solucionar los problemas económicos con burbujas y guerras para promover la demanda sean soluciones de “gran visión”. El problema es tambien de economia basica, y un poco de sentido comun, nada que ver con el liberalismo.

      La única postura que tengo es que el individuo solo es responsable de sí mismo, y no debe estar coaccionado a ayudar a otros, Punto. Si después de esto sigue pensando que estoy sesgado, está en todo su derecho caballero, pero yo por mi parte no pienso generar debate.

      Gracias por leer.

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