El TOC y la muerte del cristiano

(Traducción libre del sermón OCD AND THE DEATH OF THE CHRISTIAN [Jonnathon Bowers] de Bethlehem Baptist Church. En esta traducción se hace uso de la Reina Valera Revisión de 1960, diferente a la usada por el autor en su idioma original. Aunque se ha intentado conservar el sentido original del texto, algunos fragmentos podrían estar mal traducidos debido a diferencias culturales e idiomáticas).

"I Do NOT Have OCD". Tomado de Deviant Art
“I Do NOT Have OCD” (NO Tengo TOC). Tomado de Deviant Art.

20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos 21 tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques 22 (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? 23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

Colosenses 2:20-23 (RVR1960)

Introducción

En nuestro tiempo juntos me gustaría que consideráramos lo que la biblia dice sobre el Trastorno Obsesivo Compulsivo, a menudo abreviado como TOC. Pero antes de hacerlo, me gustaría explicar porque escogí este tema.

Primero, el TOC debería estar afectando a algunos de los que están escuchando este mensaje. Según el Instituto Nacional de Salud Mental cerca de 2,2 millones de adultos en Estados Unidos sufren de este trastorno. Si hacen cuentas, eso es más o menos un uno por ciento de la población adulta. Para los niños, las probabilidades se reducen a la mitad. Podríamos decir que en un salón como este, algunos de ustedes pueden sentirse identificados con los síntomas que voy a describir en pocos minutos.

Segundo, nadie sufre o peca en un pueblo de relaciones fantasmas. Nuestra disfunción siempre afecta a otras personas. No solo debemos enfocarnos en aquellos que sufren TOC, sino también en sus cónyuges, compañeros de piso, parientes, amigos y compañeros de trabajo que deben enfrentar patrones de comportamiento que a veces confunden y agravan la situación. ¿Cómo sería una respuesta amorosa, firme y esperanzadora ante estas circunstancias?

Tercera razón: Personalmente he sufrido a causa del TOC de una forma u otra desde que era adolescente. Por eso tengo un gran interés en saber si Jesús me ofrece alguna esperanza de cambio, si la biblia puede despejar las nieblas del terreno de mi mente. Pero también abordo este tema [como su pastor] para tener una oportunidad de jactarme de mi debilidad antes que ustedes de tal forma que el poder de Cristo brille más fuertemente y así ustedes descansen más en él.

Razón número cuatro: Creo que un tema como este nos da una buena razón para reflexionar sobre como los creyentes deberíamos ver la salud mental en general. Por ejemplo, ¿cuál es la relación entre el cuerpo y el alma? ¿son el TOC o cualquier otro desequilibrio mental fenómenos estrictamente biológicos, tratables con la correcta dosis de medicamentos y terapia de comportamiento? ¿O hay problemas espirituales acechando en las malas hierbas? ¿Puede la lucha por la integridad mental ser también una cuestión de fe y arrepentimiento, de confiar en las promesas de Dios?

Esta pregunta me lleva a la última razón para abordar el TOC. Cualquier cosa que concluyamos sobre la interacción entre el evangelio y la neuroquímica, los deseos y temores que conducen a la persona con TOC son en el fondo comunes para todos nosotros: tener el control; ser aceptables para Dios; estar libres de culpa; lo que otras personas piensen de nosotros; temor al futuro, del daño que nosotros o nuestros seres amados pudiéramos sufrir; un deseo de perfección y orden. En la medida en que la biblia aborda estas preocupaciones, el tema del TOC tiene algo que decirnos.

Ahora explicaré como está estructurado este mensaje. Quiero empezar exponiendo el TOC en detalle: ¿Qué es? ¿cómo es el comportamiento típico de una persona con TOC? ¿Tiene causas físicas este trastorno?. Después estudiaremos Colosenses 2:20-23 y el contexto en el cual se desarrolla, ¿cuál es la principal preocupación de Pablo? ¿cómo aplica el mensaje del evangelio para la situación que enfrenta su audiencia?. Finalmente concluiremos al enfrentar el TOC con un examen profundo del mensaje de Pablo para ver como la muerte y la resurrección de Cristo cambia la forma en que buscamos mentes sanas. ¿Oramos?

Explicación del TOC

Para bien o para mal el Trastorno Obsesivo Compulsivo ha encontrado su lugar en la cultura popular como una etiqueta para alguien tenso con una fijación en los detalles. Así que una persona podría ser obsesiva con su horario o su presupuesto o con tener sus cubiertos perfectamente afilados. Si eso es todo lo que significa tener TOC, sospecho que más del uno por ciento de los adultos estadounidenses calificarían para tener este trastorno. Todos tenemos diversas peculiaridades y excentricidades. Por ejemplo, me molesta mucho tirar tubos de crema dental casi vacíos. Me parece un desperdicio. La cosa es que empiezo a usar un nuevo tubo de crema y dejo el viejo para que recoja polvo en la secadora. Es terapéutico y a mi esposa la vuelve loca. Pero así sea un hábito extraño, eso no me califica como un obsesivo compulsivo. Me certifica como un tonto. Si eso no es TOC ¿entonces de que se trata?

Normalmente una persona con TOC tiene pensamientos involuntarios que causan un significativo grado de ansiedad y que no parecen irse. Podrían ser temores de contaminación, de cometer el pecado imperdonable, atropellar a alguien con tu carro o hacer el ridículo en público. Estos pensamientos recurrentes son considerados “obsesiones” y conforman la mitad de la ecuación del TOC. Mike Emlet de la Fundación de Consejería Cristiana y Educativa los considera “pensamientos pegajosos” y creo que es una buena descripción. Imagínate caminando en el bosque y que tu cabeza atraviese una telaraña. No puedes solamente desear que se quite. Se ha pegado a tu piel y cabello, y lo que es peor, ha traído un invitado no deseado. ¿Qué haces? Instantáneamente te transformas en un huracán de saneamiento. No es diferente a lo que siente una persona con TOC. Los pensamientos obsesivos aparecen, la ansiedad aumenta y debes hacer algo o sientes que te vas a romper. Así que te lavas las manos, giras alrededor de donde crees que has atropellado a alguien, cuentas los escalones para aparentar control sobre tu entorno, etc. Este es el nivel de “compulsión” en el TOC. Ahora, no todas las personas con TOC demuestran un comportamiento compulsivo como el que acabo de describir. Algunas personas tienen “O pura” u obsesión pura. Pero en muchos casos este es el patrón.

Pero aquí está la trampa: si bien la compulsión es una posibilidad de alivio, es un refugio falso, una casa construida sobre la arena. A menudo, rendirse a la compulsión solo irrita a la obsesión inicial. Piensa en esto como una avispa en la cocina. Su presencia es amenazante. Sabes que realmente podría lastimarte, incluso matarte si tienes una alergia mortal. ¿Qué haces? la atacas. Pero si eres como yo, tu golpe es deficiente. No alcanzas a la avispa, y lo que es peor, la has hecho enojar. Sigues intentando golpearla, pero empieza a insultar a tu madre y sigue así hasta que alguien sale herido. En el caso del TOC, nunca sabes si tus manos están lo suficientemente limpias. O si omitiste contar un escalón. Así que lo haces una y otra vez y otra vez.

Esto nos lleva a la causa del asunto. ¿Cual es la diferencia entre la persona que revisa las cerraduras una vez antes de salir de su casa y otra persona que se para enfrente de la puerta de su casa durante diez minutos (o más) tratando de asegurarse de que no quede abierta a los ladrones? desde un punto de vista material, parece que la química cerebral, la genética y la influencia del ambiente juegan un papel importante. Algunos, por ejemplo, han sugerido un enlace entre el TOC y niveles anormales de serotonina, una sustancia química que transmite mensajes entre neuronas en el cerebro. Algunos niños pueden mostrar síntomas después de enfermarse con estreptococos en la garganta o escarlatina. Pero a pesar de todas estas pistas, nadie ha podido encontrar una causa o explicación física indiscutible. Incluso si esto fuera posible, solo nos llevaría muy lejos, porque todavía tendríamos que lidiar con el problema más profundo de nuestra adoración. Mike Emlet dice esto:

Aunque las neuroquímicas alteradas (serotonina y otras) podrían ser parte de la “presión corporal” del TOC, no existe actualmente ninguna forma de probar que son “la causa última”. ¿Por qué? Debido a la unión del corazón y el cuerpo siempre va a existir al menos una correlación biológica: una conección visible, medible (más o menos) entre el espíritu y el cuerpo… Mientras la neuroquímica y la circuitería neuroanatómica puedan ser anteriores y presionarnos a responder de cierta forma, es igualmente posible que el estado de nuestros corazones – nuestras creencias acerca de Dios, nosotros mismos y el mundo que nos rodea – podrían influenciar y cambiar la neuroquímica de nuestros cerebros

Así que haríamos bien, creo, en ver lo que Dios tiene que decir acerca de nuestros corazones (¡y nuestros cuerpos!) y permitir que sea eso lo que gobierne nuestro acercamiento al TOC. Acompáñame a Colosenses 2:20-23.

Conectando Colosenses 2:20-23

El Apóstol Pablo empieza nuestro pasaje recordando a sus lectores que ellos han muerto con Cristo “a los rudimentos del mundo” (2:20). Así que debemos hacer dos preguntas. Primero, ¿qué son los rudimentos del mundo? Segundo, ¿que muerte tiene Pablo en mente?

Empecemos con la primera pregunta acerca de los rudimentos del mundo. La frase en la biblia de estudio ESV (English Standard Version) traduce una palabra griega: stoicheion. Puede ser usada para referirse a los fundamentos de algo, como en Hebreos 5:12, donde los cristianos necesitan a alguien que les enseñe los “primeros rudimentos de las palabras de Dios”. En Colosenses, stoicheion se asocia con el mundo material – hecho de elementos (tierra, aire, agua y fuego) como una puerta al mundo espiritual. Fíjense en como Colosenses 1:16 Pablo explica que Cristo es supremo sobre todas las cosas “visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades”. Los enemigos del evangelio en Colosenses 2:18 son aquellos que insisten “afectando humildad (traducido en inglés como ascetismo) y culto a los ángeles”. Nuevamente vemos esta interacción entre lo físico y lo espiritual. Es posible que aquellos de quienes Pablo está advirtiendo fueran judíos de algún bando que tenían un don para lo místico y veían al mundo material como el dominio de diferentes rangos de poderes malignos. Estaban en esclavitud a los espíritus elementales del mundo.

Pero déjame abordar mi segunda pregunta. El punto de Pablo en Colosenses 2:20 es que los colosenses han muerto a la tiranía de los espíritus elementales del mundo. ¿Donde? en la cruz. Pablo describe la crucifixión de Cristo y al creyente al principio del capítulo 2 usando dos ilustraciones, una quirúrgica y otra financiera. Con estas ilustraciones, podemos ver que la cruz produce muerte y vida. Empecemos con la cirugía. Con la muerte de Cristo, a los colosenses se les fue removida su carne. No su carne física, como en la ley mosaica. En vez de eso, fueron “circuncidados con circuncisión no hecha a mano” (v.11). La carne que tiene Pablo en mente en este pasaje es el asiento de los deseos pecaminosos, la fuente de “fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:5). Cuando Cristo presentó su carne a la muerte – carne que cargó con los pecados de los colosenses – ellos quienes una vez estuvieron vivos para el mundo presentaron su carne a la más verdadera circuncisión.

Pero eso no es todo. Sí, los colosenses habían pasado de vida a muerte en Cristo. Pero también habían pasado de muerte a vida. Esto trae a colación la ilustración financiera que mencioné hace un momento. Acompáñame al versículo 13:

Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados Colosenses 2:13

¿Como hizo posible Dios esta nueva vida? Mira el versículo 14: “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros“. Los colosenses habían alcanzado el nivel máximo permitido de sus tarjetas de crédito moral con sus pecados y era hora de pagar. Pero Dios, que es rico en misericordia, canceló la deuda y mandó a los acreedores a sus casas.

Sigamos leyendo el versículo 14. “quitándola [el acta de los decretos, la deuda] de en medio“. ¿Cómo lo hizo? “clavándola en la cruz“. Como resultado el versículo 15 dice “y despojando a los principados y a las potestades [‘espíritus elementales’], los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Así que los gobernantes y las autoridades tuvieron alguna vez poder sobre los colosenses, un poder que fue sostenido por el pecado imperdonable. Quizás los colosenses tuvieron un profundo sentimiento de culpa y fueron impulsados a apaciguar a cualquiera de las fuerzas cósmicas que hubieran ofendido. Jesús quitó esa opresión, aunque lo hizo mostrándose a sí mismo a través de su resurrección como el supremo de toda la creación. Los colosenses también se criaron con Cristo, eliminando cualquier amenaza que representaran los espíritus elementales.

Piensa en esto como un chantaje espiritual. Es como si los gobernantes y las autoridades conocieran toda clase de secretos sucios de los colosenses, secretos que podrían manejar para su propio beneficio. Con su muerte y resurrección, Jesús vindicó a los colosenses y los puso bajo su protección así que ya no tenían nada que temer.

Hay una escena en la película “Batman: el caballero de la noche” donde un personaje llamado Sr. Reese descubre que el adinerado Bruce Wayne, quien secretamente es Batman, ha estado usando el departamento de Investigación y Desarrollo de su propia compañía para proveerse de armas y otra tecnología para luchar contra el crimen. Armado con esta información, va a ver al jefe del departamento Lucius Fox para intentar hacerse rico. Con una expresión de triunfo en su rostro le dice a Lucius, “Quiero diez millones de dólares al año por el resto de mi vida”. Lucius lo mira sin comprender y le dice, “Déjame ver. Crees que tu cliente, uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, es en secreto un vigilante que pasa sus noches combatiendo criminales con sus propias manos, ¿y tu plan es chantajearlo? Buena suerte”. El Sr. Reese busca palabras y abandona la oficina avergonzado.

Eso es exactamente lo que les pasó a los espíritus elementales del mundo. Ellos no tienen autoridad sobre Jesús o sus seguidores. Pero parece que los colosenses lo habían olvidado. Miremos Colosenses 2:20 otra vez. Pablo escribe “Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos”.

Imagina que al día siguiente, Lucius trajo el cheque con la cantidad demanda por el Sr. Reese, e hizo su mejor esfuerzo para evitar el contacto visual cuando se cruzaran sus caminos. El hubiera actuado de forma contraria a la realidad al dar una obediencia inmerecida al Sr. Reese.

Eso es justamente lo que estaban haciendo los colosenses al someterse a los reglamentos. ¿Se refiere Pablo a cualquier clase de regla? No, el da un ejemplo de lo que quiere decir en el versículo 21: “No manejes, ni gustes, ni aun toques“. Estos reglamentos fueron probablemente similares a las que encontramos en 1 Timoteo 4:3, donde Pablo describe a aquellos que “prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes“. Lo que hace inútil este tipo de reglamentos es que se refieren a cosas que no tienen poder en sí mismas para santificar o profanar. La leche no puede mantenerse fresca por sí misma ¿cómo podría protegerte de que fueras estropeado?. Pablo toca este punto en el versículo 22 de nuestro pasaje: “…cosas que todas se destruyen con el uso?“. Este tipo de reglamentos no vienen de parte de Dios sino que son “(en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres)” (v.22).

En el versículo 23, Pablo continúa su ataque a este sistema hecho por el hombre. Admite que estas prohibiciones parecen atractivas superficialmente: “Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo“. Las personas tienen un cierto respeto por quienes dedican sus vidas a negarse a sí mismos las comodidades que la mayoría de nosotros disfrutamos.

Una de mis historias favoritas en este aspecto es la de Simeón el Estilita. Fue un hombre que vivió en Siria entre el Siglo IV y V D.C. Decidió vivir sobre un pilar para alejarse de las personas y consagrarse más a Dios. Según  los relatos sobre su vida, permaneció allí durante 37 años. Aunque esta clase de comportamiento es ciertamente impresionante, es notablemente inefectivo en la lucha contra el pecado. Sí, hay lugar en la vida cristiana para la abnegación. Pero la carga de Pablo en Colosenses 2 es el celo mal orientado al cual los colosenses se sentían atraídos y que los podía distraer de la búsqueda de la santidad. Los reglamentos, escribe, “…tienen a la verdad cierta reputación de sabiduríapero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” (v. 23) ¿Por qué?

En Marcos 7, los fariseos notaron que los discípulos de Jesús comieron sin lavarse las manos. Esta impiedad los escandalizó y le preguntaron a Jesús cómo lo permitía: “¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos [recuerda los preceptos y enseñanzas humanas de Colosenses 2:22], sino que comen pan con manos inmundas?” (Marcos 7:5). Jesús los llamó por su preocupación, no porque estuvieran preocupados por la inmundicia, sino porque lo estaban buscando en todos los lugares equivocados. Él dice en 7:15, “Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre”. Continúa en el versículo 21: “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios” entre otros. “Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:23).

¿Y que tiene que ver todo esto con el TOC?

El TOC y la muerte del cristiano

He titulado este mensaje “El TOC y la muerte del cristiano” porque creo que hay una profunda conexión entre el ciclo de las obsesiones y las compulsiones por una parte y la religión hecha así misma de Colosenses 2. Además, creo que el reconocimiento de esta conexión permite a los creyentes con TOC observar su muerte y resurrección en Cristo con el poder de crear un cambio en el nivel del corazón.

Ahora por favor escúchenme: No estoy diciendo que cosas como la medicación o ciertas formas de terapia cognitivo-conductual no tengan lugar en la lucha del creyente contra el TOC. Solo quiero asegurarme que mantengamos estas estrategias en su lugar adecuado. Manejan los síntomas. Esto es importante y podría ser un primer paso necesario para las personas. Pero estas estrategias en sí mismas son incapaces de abordar el problema más profundo de un corazón ansioso o temeroso o culpable.

Otra aclaración: No estoy argumentando que la mera presencia de pensamientos obsesivos y la tentación hacia un comportamiento compulsivo necesariamente involucre pecado. Podría, pero eso es un tema para otro sermón. Lo que digo es que Colosenses 2 aborda cómo una persona responde a esos pensamientos y a esas tentaciones. Esa respuesta puede ser pecaminosa o justa. El poder del evangelio a menudo nos encuentra en nuestras tentaciones, proporcionando una manera de soportarlas fielmente. En otras palabras, no es inevitable que un cristiano que lucha con el TOC viva su vida en una esclavitud por un comportamiento repetitivo, aunque puede luchar hasta el día en que muera. Hay esperanza en nuestro Salvador.

Ya sentadas las bases, intentemos conectar los puntos entre el TOC y Colosenses 2. Creo que Pablo nos da el vocabulario para entender por qué el ciclo de las obsesiones y las compulsiones es tan cautivador. Digamos que eres invadido por el pensamiento de que podrías tergiversar la verdad de algo y arruinar tu reputación. Encontré este temor al leer un texto asignado para una clase que estaba tomando. Tenía que reportar cuanto de la lectura había completado así que quería estar seguro de que verdaderamente había leído todo el capítulo. Así que estaría leyendo una oración y mis ojos podrían omitir una palabra o no recordar lo que dijo la última oración. Entonces lo leería nuevamente. De alguna manera, se sentía noble tomarse el tiempo extra para asegurarse de que estaba dando un informe preciso. Pero luego me preguntaría a mí mismo ¿Realmente leí la oración esa vez? Y comenzaría en una espiral lenta dejándome releyendo la misma sección una y otra vez, conduciéndome a llorar de frustración.

¿Qué pasaba? ¿Qué me manejaba? Bueno, por una parte quería ser un estudiante honesto. Eso es algo bueno. Dios nos dice en Efesios 4:25 que debemos decir la verdad a nuestro prójimo. Pero eso no era lo que realmente estaba buscando. Quería omnisciencia. Tenía miedo del engaño de mi corazón y sentí que la única manera de poder descansar era saber infaliblemente que mis ojos habían procesado cada rasguño de tinta en la página que tenía delante. Pero Dios no espera que seamos omniscientes. Conoce nuestras limitaciones. Nos recuerda que somos polvo (Salmos 103:14). De hecho está muy feliz con aproximaciones razonables cuando la situación lo pide (¿Alimentó Jesús a 5000 o a 4902?).

Así que en mi lectura repetitiva, elegí someterme a la definición de veracidad de otra persona. En palabras de Pablo, me estaba sometiendo a los reglamentos: “No manejes, ni gustes, ni aun toques“. Me inclinaba ante decretos y enseñanzas humanas: mías, no de Dios. Tenían apariencia de sabiduría para mí. ¿Quién no quiere ser exacto? El tiempo extra que me costó parecía un sacrificio digno en la búsqueda de la integridad. (Sin importar que fuera terriblemente poco amoroso con mi esposa que quería que pasáramos más tiempo juntos). Trataba mi cuerpo severamente al azotarme en una espuma de exasperación. Pero nunca encontré el descanso que buscaba. Mis reglas no tenían valor para detener la indulgencia de mi temerosa carne.

¿Cuál fue mi verdadera esperanza en ese caso? ¿Cuál es tu esperanza, creyente, en momentos de angustia mental? Es muy sencillo, que haz muerto y has sido levantado con Cristo. Haz muerto a los espíritus elementales del mundo con su chantaje e intimidación. Tus miedos más profundos no te dominan, incluso si sientes que lo hacen. Pablo dice “habéis muerto” a los colosenses “y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:3-4). Mira a Jesús. Míralo triunfante sobre autoridades y potestades (Colosenses 2:15). Míralo como el escondite de los tesoros de la sabiduría y el conocimiento (Colosenses 2:3). Jesús tiene la mente más sana y completa que existe. Míralo como el lugar donde mora corporalmente la plenitud de la deidad (Colosenses 2:9). Míralo como la cabeza de la iglesia (Colosenses 2:19), el primogénito de toda la creación (Colosenses 1:15), aquel en quien todas las cosas se mantienen juntas (Colosenses 1:17), el que perdona todas tus transgresiones (Colosenses 2:13). Allí es donde está tu vida. Allí es donde estás. El TOC no te define. No define a tu amigo o a tu esposo o a tu hija o a tu madre. Pablo dice en Colosenses 3:9-10habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos” – sí, incluso aquellos ilógicos o repetitivos – “y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno“.

¿Me acompañarías para pedir a Dios que se complazca y nos de algo de aquella renovación incluso ahora?

Algunas lecciones de Kim Woo-Choong sobre superación y emprendimiento

Kim Woo Choong
Kim Woo Choong (김우중), antiguo presidente de Daewoo (대우). Tomado de Yonhap News

Hace no mucho desempolvé un libro que mi papá había dejado en el mueble de mi computador. Al parecer mi padre pensó que me atraería más el contenido del libro ya que el autor era -muy bien dicho, era- un aclamado empresario surcoreano, famoso por ser presidente de Daewoo, una empresa de la que no había vuelto a hablar desde que el esposo de mi hermana salió de su antiguo Tico.

Daewoo (대우, pronunciado “deu”) fue el segundo gran conglomerado surcoreano. Lo que empezó como una empresa de textiles con un préstamo inicial de unos 10 mil euros (algo más de 36 millones de pesos colombianos) se convirtió en una de las empresas más importantes de Asia en el último tramo del siglo pasado. La política surcoreana de fortalecer unos sectores empresariales nacionales permitió el crecimiento de Daewoo, aunque no impediría su caída a finales de los años noventa.

El libro en cuestión es “El mundo es tuyo pero tienes que ganártelo”. Es una recopilación de diferentes conferencias que Kim habría dictado ante jóvenes surcoreanos en las que buscaba resaltar la importancia de los valores tradicionales y el emprendimiento. Es uno de esos libros de auto ayuda con una narración agradable, ejemplos sencillos y capítulos cortos. Si pudiera resumir algunos de los valores que Kim expone en su libro, diría que son la preparación profesional, el respeto al prójimo, el correcto uso del tiempo, la importancia de la austeridad y la realización laboral.

El libro en general es bueno, pero tiene puntos débiles, al menos desde mi perspectiva. Como es de esperar en esta clase de libros, el hombre es enteramente capaz de cualquier cosa que se trace. Afortunadamente, a diferencia de otra clase de libros, no parece obviar las dificultades que se puedan enfrentar en cualquier parte del trayecto. Tengo una crítica muy grande hacia su idea de su sacrificio por el bien nacional y la aparente responsabilidad de ciertos empresarios ricos que no donan parte de su dinero a la caridad. Aún siendo un hombre de negocios, Kim no deja de tener ciertas ideas colectivistas que aparecen con cierta constancia.

Quizás la mayor sorpresa para mí, fue la influencia del evangelio en la cosmovisión de Kim. La madre del autor era una devota cristiana que rezaba constantemente por su familia y generó en su hijo una profunda impresión sobre la vida. Kim no concibe el trabajo como la mera forma de ganarse la vida, sino como su vocación y su fuerte crítica contra una vida excesos delatan la influencia de la ética protestante en su propia vida. Cabe señalar que el mismo reconoce que no es cristiano y parece sentir el mismo respeto hacia otras religiones y culturas.

Quizás lo triste de esta historia es que su empresa fracasó debido a los malos manejos financieros y a las perdidas millonarios que tuvo su empresa. Huyó de Corea del Sur durante algún tiempo, aunque regresó para ser juzgado y tiempo después liberado.

Aunque no comparta todas sus prácticas y formas de pensar, creo deja algunos mensajes interesantes que he encontrado en el epílogo del libro y que me gustaría compartir.

Realiza tu potencialidad

La juventud no es solamente la etapa en la que pasamos de la infancia a la edad adulta. No pienses en ella como una simple estación de un trayecto. No es exagerado decir que esta época determinará la calidad y la dirección de toda ella y de tu vida.

La posibilidad trae consigo ventajas y desventajas, aspectos positivos y negativos, esperanza y desesperación; y como todavía eres maleable, la manera en que aproveches tu juventud determinará el camino que tomarás en el futuro. Esa es la razón por la que prestamos atención a la juventud. Como mayor que tú, como un empresario que se interesa por los jóvenes que habrán de asumir la responsabilidad por el futuro del país, y por la potencialidad que tienes, quise compartir contigo mis pensamientos acerca de la juventud.

Sueña

Como dije anteriormente, la historia es de los soñadores. Sólo pueden ser conductores de la historia mundial los países que tienen un pueblo que sueña, un pueblo que procura hacer realidad los sueños, un pueblo que comparte los sueños.

Tus sueños tienen que ser tan puros y tan claros como el agua de un manantial. Y tales sueños han de ser grandes. No hay sitio para la juventud que tiene sueños limitados, egoístas. Tienes que llevar el universo contigo, en tu corazón: y tus sueños han de ser tan grandes como el mismo universo. Dijo una vez un filósofo que una juventud sin sueños es lo mismo que un suicido psicológico. Así que forja sueños que sean puros, brillantes, grandes.

Piensa creativamente

La historia la conducen los pensadores creativos, las personas creativas. La sociedad que valora la creatividad y la productividad nunca conocerá el fracaso. Tú posees el poder del pensamiento positivo, así que siempre debes comenzar las cosas de manera afirmativa, positivamente ágil; haciéndolo así, serás quien señale el camino. Los jóvenes positivos y activos son la base de un mejor mañana.

No te entregues a la diversión y a la holgazanería. Debes estar listo para conducir el mundo, y tus ojos juveniles deben mirar tanto al futuro como al universo, ya que para ti el futuro y el mundo son una misma cosa. No seas mero espectador. Tu ambición debe convertirte en maestro, y tus mayores deben darte el apoyo necesario para que logres ese propósito.

Así que piensa creativamente. Sé una persona positiva y dinámica, haz un futuro mejor y hazte dueño de un mundo más grande.

Cuestiona

La historia progresa mediante el cuestionamiento y el valor. Las personas que cuestionan se abren camino. Como tú eres joven, estás lleno de confianza, y gracias a esa confianza eres valeroso. La juventud gusta de la aventura y no le teme al fracaso. Quien comienza las cosas con temor, ya perdió su juventud. Debes arder con el fuego de las realizaciones. Tienes que cultivarte de continuo y esforzarte por llegar a mayores alturas, a fin de satisfacer tales deseos de realización.

Confianza, espíritu de lucha, valor, aventura, realización, vitalidad, afán de ser precursor, pasión: todas estas son palabras propias de la juventud. La juventud no debe tener cabida para palabras como vileza, debilidad, pereza, fracaso, desesperación, desaliento, sumisión, etc.

Así que cuestiona con valor. No tengas temor de fracasar, y desafía a la vida con todas tus fuerzas.

Sacrifícate

La historia se desarrolla con sacrificio. Una generación tiene que sacrificarse para que la siguiente prospere.

Como eres joven, debes tener un sentido cabal de tu misión social: si no tienes este sentido de tu misión para con la sociedad, el país y la siguiente generación, habrás dejado de ser joven. Y hoy en día, esto es más aplicable a la joven generación de Corea. Nos encontramos en los umbrales de un país avanzado, porque mi generación ha tenido el sentido de misión y el espíritu de sacrificio necesarios para llevar al país hasta ellos. Ahora les corresponde a los jóvenes actuales conducirlo a través de esos umbrales, pero si no tienen el mismo sentido de misión y sacrificio, acabarán sentados en los quicios y nunca los cruzarán, lo que nadie quiere que suceda.

Así que haz tuyo este sentido de misión y sacrificio. Ten un absoluto sentido de sacrificio, para contribuir a la próxima generación.

Sé altruista

Todos estamos hechos para vivir juntos, nadie vive solo. El egocentrismo no es bueno, así que no debes contaminarte con los prejuicios del egocentrismo y la codicia personal. Piensa en el grupo antes que en ti mismo y ten en cuenta el bien público antes que la ganancia personal. Alguien que es esclavo del egoísmo no es joven.

La juventud conoce el valor de la confianza y del crédito. Es seguidora de la belleza, la cooperación y el amor. Sostiene los principios de la coexistencia y la prosperidad compartidas. Se interesa en la existencia, más que en las posesiones.

Los jóvenes no son personas que refugien en la soledad con sus fantasías, porque los sitios solitarios no son para ellos. Lo propio de los jóvenes son los espacios abiertos, donde conviven. Es entonces cuando la falsa fachada del “yo” se vuelve un “nosotros” verdadero. Así que no te contamines con egoísmos ni avaricia. Encamínate hacia el mañana con los demás, acompañado de amor y fe.

Sé fiel a ti mismo

Indistintamente de qué tan firme haya sido el propósito que tuvo mi generación de ser fiel a sí misma, fue difícil cumplirlo debido a las obligaciones familiares o de trabajo. A veces, la situación nos forzaba a hacer y decir cosas contrarias a lo que queríamos. Pero tú tienes que enfrentar tales circunstancias. Asegúrate de no estar atrapado o caer en el lazo de una cadenas. Considera que ir tras de lo que realmente deseas es la mejor manera de ser fiel a ti mismo como joven.

Sé modesto

El crecimiento y el desarrollo se origina en los conocimientos. Dejamos de crecer en el momento que pensamos que somos realmente importantes, cuando pensamos que ya sabemos algo . Con ello se acaba el desarrollo, al igual que el crecimiento. El crecimiento y el desarrollo son la consecuencia de comportarse con humildad y de esforzarse por aprender al máximo posible.

A medida que tus huesos se fortalezcan, debes bajar más la cabeza. Tenemos tanto que aprender de las gotas de sudor en la frente del granjero, del aceite en el uniforme del trabajador fabril, del cariñoso contacto de la madre que prepara el desayuno en la oscuridad que precede al amanecer. Abre tus ojos y oídos a las imágenes y a los sonidos de tu alrededor. Compórtate con humildad y estudia con ahínco.

Hasta una próxima entrada 😉

¿Puede un candidato cristiano cambiar un país?

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La presión para votar por un candidato cristiano puede torcer el corazón de los creyentes

Colombia enfrenta un momento muy particular en materia política que podría indicar un nuevo rumbo en los próximos años. Las FARC han quedado prácticamente libre de culpas -con canales para el proselitismo pagados por el Estado-, el gobierno de Juan Manuel Santos bastante desprestigiado y un crecimiento sentimiento de descontento en la población por los resultados de los gobiernos del establecimiento.

Con todo esto, no es difícil intuir que la izquierda ha hecho un gran esfuerzo para lograr poner un candidato en la presidencia. Gustavo Petro (extrema izquierda) y Sergio Fajardo (¿izquierda descremada?) parecen ser la tendencia en las redes sociales con temas de moda entre los jóvenes que se sienten cansados de la política tradicional. No está demás decir que a la derecha le falta empuje para proyectarse como una propuesta atractiva entre los indecisos.

A nadie le interesa la discusión política seria. “El socialismo no es malo, es problema de quienes gobiernan”, “Ecuador es de izquierda y miren que modernas carreteras tienen”, “¿Cuales su miedo si usted no tiene nada que le expropien?” son algunas de las muchas frases que se escuchan estos días.

La derecha es insípida, patética y tímida. Les da miedo decir que son de derechas, que apoyan el libre comercio y la libertad de expresión. Les aterra parecer políticamente incorrectos y ser atacados por una generación obsesionada con los resultados a corto plazo.

Con los cristianos el tema no es demasiado diferente. Para la mayoría de cristianos el tema no es que clase de gobierno o que propuestas son mejores, sino quien gobierna. Un candidato puede tener pésimas ideas en política y economía, pero ser disculpado porque es cristiano y presumiblemente honesto. Decir o pensar lo contrario es a menudo visto como rebeldía.

Así empieza el drama de los cristianos haciendo política y la presión sobre los feligreses para obtener votos.  No participar en los eventos de proselitismo, no traer votos al candidato o no promocionarle continuamente es a menudo visto como falta de compromiso con la Iglesia o con la Gran Comisión.

El escenario empeora si el candidato es también pastor en la iglesia. La mayoría parece descuidar la influencia que tiene un pastor tanto con su feligresía, como con los ciudadanos que dice va a representar. Quien no apoya al líder religioso debe resignarse a callar o no participar, pero nunca a cuestionar.

¿Que pasaría si el ‘ungido’ se equivoca y trae nefastas consecuencias para su iglesia, o incluso para su país?. El se las arreglará con Dios dicen sus seguidores tratando de callar sus conciencias. Es inimiginable para estas personas pensar que sus líderes por más virtuosos que sean, también son seres humanos propensos a fallar.

¿Como quedaría la imagen de una iglesia o del cristianismo en general si un político cristiano toma malas medidas o hace algo indebido?. Ser líder religioso y pretender ser líder político a su vez puede ser un arma de doble filo. El corazón del hombre es engañoso, y pensar que un político cristiano va a hacer la diferencia es descaradamente ingenuo.

¿Donde radica la diferencia sin importar la religión? En los valores y en el pensamiento político-económico. Un candidato que tenga clara la importancia de respetar los derechos de propiedad, fomentar la empresa privada, la separación de poderes, respetar la libertad de expresión y reducir el Estado es un candidato ideal para gobernar una nación.

¿No nos arriesga esto abrir las puertas a un gobierno contrario a los valores cristianos? Posiblemente, pero es ahí donde la Iglesia tiene su campo de batalla. Los cristianos no deberían tratar de imponer a través de las fuerzas del Estado su cosmovisión, sino a través del testimonio diario y la predicación del Evangelio.

Los cristianos estamos llamados a impactar al mundo con el mensaje de salvación del Señor Jesucristo, no a poner pastores-presidentes. El cambio debe empezar en el diario vivir de los cristianos que debemos mostrar a un Cristo vivo.

No estoy en contra de políticos cristianos, pero sí de movimientos políticos cristianos o de pastores candidatos. Los ministros del Evengelio deben seguir siendo ministros, y los políticos de profesión seguir en su vocación. Borrar esa línea que separa ambas profesiones solo va a generar malestar entre la Iglesia de Cristo. Un movimiento político cristiano va a ser la carta de presentación de los cristianos a la sociedad, y el factor humano siempre es impredecible.

Con todo, mi idea no es criticar al noble intento de los cristianos por cambiar este país. Admiro a quienes creen que su voto va a hacer la diferencia y se comprometen con un proyecto; pero la discusión debe girar en torno a que políticas apuntarán los cristianos, y al papel que las Iglesias van a tener para no generar controversia, sino proclamar las buenas nuevas de Cristo a los inconversos.

Mi única esperanza es que Petro o Fajardo no lleguen al poder, o que nos toque otro presidente de la derecha estatista que genere más descontento social. Colombia ha tenido una democracia relativamente estable, pero el pueblo exige un líder autoritario. Debemos orar por el país de nuestros ancestros y que Dios tenga misericordia de todos nosotros.

Sobre la vida después de la U en la U

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Trabajar honra a Dios y dignifica al hombre

A decir verdad resulta curioso pensar los rumbos que puede dar la vida. Hace un año me gradué como economista y hoy estoy trabajando en la misma universidad que me graduó. Mis sentimientos hacia esta institución han sido variados a lo largo de los años. Al principio casi la idolatraba pues no todos tienen la facilidad de estudiar en una universidad estatal. Después de la segunda mitad mi percepción fue bastante negativa al ver como el programa de Economía tiene una marcada tendencia estatista. El último año de estudio y estos meses que llevo trabajando constituyen mi etapa de independiente.

Puertas que se cierran, ventanas que se abren. Así podría resumir mi etapa post-universitaria, ya que “tenía” una gran opción laboral tan pronto me graduara. Un compañero de trabajo de mi papá me había prometido un gran trabajo en su empresa y con ese cuento me empecé a formar en las actividades de la empresa. El hombre me empezó a sacar el cuerpo y lo cogí en me dio de sus mentiras. Mandé mis bonitas hojas de vida a cuanta empresa saliera en el periódico, bolsa de empleo o con cuanto conocido me recomendara. Incluso en medio del desespero de no encontrar trabajo empecé a recurrir a políticos, aquellos que prometen lo que no es suyo y gracias a Dios tampoco pude encontrar empleo con ellos.

Una extraña oportunidad me abrió una puerta laboral. En medio del desocupe desempleo pensé que debía aprovechar mi tiempo y me inscribí en un curso de unos pocos fines de semana para aprender a manejar Stata y desempolvar un poco mis conocimientos de econometría y estadística. Al ver a algunos de mis antiguos compañeros de clase recordé un antiguo proyecto personal que había dejado en veremos y necesitaba contactar a un antiguo profesor que me ayudara para realizarlo. Lo visité en su oficina y tuvimos una amena conversación sobre la vida después de la Universidad. Sin que se lo pidiera me ofreció trabajo en su oficina para adelantar algunas actividades atrasadas.

De estudiante a desempleado, de desempleado a informal. Aunque es cierto que la informalidad es un tema de preocupación para los estudiosos de la Economía, mi caso no es grave ya que la experiencia me ha ayudado bastante en lo laboral y lo personal. Estar desempleado es muy difícil y si es prolongado puede llegar a volverse una gran carga. Pensar que aporto mi pequeño grano de arena a la sociedad -y a mí mismo por supuesto- es motivo de mucha alegría. Los profesores han visto con agrado mi trabajo y ya he tenido la oportunidad de trabajar en otras cosas y tener algunos ingresos adicionales.

Ser agradecido y dar lo mejor. Mi pastor parecía hablar muy en serio cuando me dijo que las pequeñas oportunidades deben ser aprovechadas. Sería la oportunidad perfecta para poner en práctica esa filosofía personal de la que tanto había pregonado y poco había aplicado. Hago mi trabajo con tanto cuidado y dedicación como si mi vida dependiera de ello. No es solo por el dinero, sino una forma de agradar a Dios. El trabajo honra a Dios y dignifica al hombre.

Toca trabajar, trabajar y trabajar. La vieja frase de Uribe aplica para la labor que estoy desempeñando ya que el trabajo es largo y el tiempo es corto. Toca aprovechar bien el tiempo, además de ser disciplinado y ordenado. Los fines de semana descanso y repongo las pilas para seguir trabajando. Todo en la vida implica un gran trabajo y lo que estoy persiguiendo requiere de un gran esfuerzo. Así, hago lo que hago pensando que va a tener un impacto positivo para mi futuro.

El intervencionismo, el gran derrotado en Norteamérica

Por Enrique Santos Montejo

El doctor Alfonso López Michelsen, en excelente artículo que publica “El Liberal” analiza con pleno conocimiento de causa y certero criterio, el fenómeno social y político que precipitó el deslizamiento de la opinión hacia el republicanismo y redujo a la nada las esperanzas de los jefes laboristas, empeñados en convenir las uniones obreras en factores electorales decisivos. “Desde las clases más bajas hasta las más elevadas, dice el doctor López Michelsen, todas maldicen hoy de la intervención del Estado. El agricultor, porque piensa que el precio de sus cosechas va a depender de un empleadillo de segunda categoría, más que de los abonos y las lluvias. El chofer prefiere conseguir, caras o baratas, las llantas de los productores que de los agentes del gobierno, por medio de memoriales en papel sellado. El comerciante quiere realizar su negocio sin cuotas, congelaciones, permisos ni prioridades. El inquilino está dispuesto a pagar el arrendamiento que se le pida, con tal de obtener el alojamiento, y piensa que sin la intervención del gobierno ya estaría solucionando el problema de las viviendas. El banquero sabe que hay abundancia de dinero, y quisiera destinarlo al fomento de la riqueza- Pero el Estado, con sus burócratas, le dice qué es lo que debe o no hacer con su dinero”. Más adelante agrega: “El afán de controlar crisis económicas futuras lleva a los gobiernos a dictar medidas que las producen de inmediato; y antes de que se produzcan los fenómenos monetarios de la deflación se vive por reacción psicológica una crisis económica, con todas las características de la escasez del medio circulante. Se legisla para una eventual carestía y se obtiene como resultado el que la escasez, que no existía, se produzca. Se dictan medidas para conjurar una hipotética crisis y el pánico consiguiente no tarda en producir los males que se querían evitar”.

“Tal, concluye el doctor López Michelsen, es la lección de las últimas semanas en los Estados Unidos”. Habría podido agregar: Tal es lo que ha pasado en Colombia con los controles y medidas extraordinarias para evitar crisis hipotéticas. Sobre todo, con las en mala hora dictadas por el gobierno para contener una inflación hipotética y controlar el precio de los víveres.

En pocas líneas supo el doctor López Michelsen condensar el estado de ánimo de un pueblo que quiere trabajar y producir, pero que no lo puede porque se halla atado al poste del intervencionismo paralizador de toda actividad creadora; residuo de prácticas medievales de gobierno; recurso de regímenes incapaces de afrontar la realidad y contra las drogas que lo están aniquilando. El mundo mejor, el mundo futuro, no será, como lo pretenden los que no aman la libertad de totalitarismos políticos y económicos, sino del libre funcionamiento de la iniciativa individual. El intervencionismo reposa sobre una base falsa: la incapacidad absoluta de los políticos para administrar las actividades económicas. Lo que en épocas normales está sometido a la rectoría de los grandes capitanes de la industria, hombres de negocios, técnicos, de todos, en fin, los que han vivido en contacto con la tierra y con el trabajo, se entrega a burócratas que jamás supieron de las cosas del campo, ni saben como funciona una fábrica, ni tienen interés distinto del de conservar sus puestos. Esta operación se hace con el pretexto de favorecer a los consumidores y combatir a los explotadores. El remedio es caro y malo. Los explotadores se trasladan a la bolsa negra y allí obtienen utilidades mucho mayores que las que les dejara el mercado libre. Y el consumidor queda entre dos fuegos: el de los controles y el de los especuladores. Y sufre, entonces, no solo de carestía sino de escasez.

La supresión de los controles no produjo en los Estados Unidos ninguno de los fenómenos de alza que se previeron. La carne, según lo informa “Time”, que era uno de los artículos más escasos y cuyo precio subiría, conforme a los controladores, a límites increíbles, subió, en efecto $1.20 el kilo. Pero como la abundancia de carne era enorme, los consumidores se abstuvieron de comprar y los especuladores tuvieron que bajar sucesivamente hasta llegar a un límite inferior al de los antiguos controles, osea a bajar sucesivamente hasta llegar a un límite inferior al de los antiguos controles, o sea a 55 centavos el kilo, y sigue bajando. El fenómeno que temen los expertos no es el de la inflación sino el de baja general, con el aumento, cada día mayor, de la producción, causa inmediata del levantamiento de los controles.

Todos los males del mundo, provienen de la falta de libertad, cuyo ocasión principió después de la Primera Guerra Mundial. Despotismo político en Alemania, en Italia, en Rusia, en España. Despotismo económico en el resto de las naciones.

El remedio está, pues, en recobrar lo que perdimos. En devolverles a los pueblos la libertad de decidir de sus propios destinos. En permitir que España y Rusia, y Polonia y Yugoeslavia y Rumania y Grecia, y Hungría y Alemania, en elecciones in control, expresen su voluntad y se den el gobierno que quieran. Y en el terreno económico expresen su voluntad y se den el gobierno que quieran. Y en el terreno económico volver a las leyes naturales, suprimiendo las restricciones, abriendo los cauces a la producción y al consumo. El hombre nació para ser libre. La esclavitud, en cualquiera de sus formas, lo disminuye y lo hace infeliz, le quita dignidad y decoro. De la misma manera, la actividad controlada ya no es actividad. La producción carece de estímulos desde que se le somete a limitaciones artificiales. De este punto de vista, el pueblo americano que libró a la Tierra de la esclavitud política con su victoriosa participación en la guerra, la libró también de la esclavitud económica, con la victoria completa que obtuvo sobre el sistema de controles. Que fueron los verdaderos vencidos en el debate electoral.

Lunes 11 de noviembre de 1946

Transcripción del artículo “El intervencionismo, el gran derrotado en Norteamérica” del libro La II Guerra Mundial vista por CALIBAN. Páginas 419-420. Bogotá, 1988.

Libertad política y libertad económica

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Enrique Santos Montejo “Calibán”, abuelo del actual presidente de Colombia Juan Manuel Santos Calderón. Fuente: Blu Radio.

Por Enrique Santos Montejo

Ralph Robey, afamado colaborador de “Newsweek” para las cuestiones económicas, cuenta que uno de sus amigos, enloquecido de entusiasmo por la victoria, le decía: “¡Qué grande país el nuestro! ¡Pensar que hace cuatro años no éramos nada como potencia militar, y hoy hemos vencido a los dos más grandes poderes de la tierra, y somos la nación más fuerte del mundo, desde todo punto de vista!”. Es una observación elemental. Pero ¿a qué se debe este resultado colosal? Simplemente, concluye Robey, al esfuerzo individual pasado y presente. La economía libre controles, la iniciativa individual, crearon la formidable máquina industrial americana y educaron generaciones de sabios, técnicos y obreros especializados. De esta manera, con rapidez vertiginosa, se convirtieron en industrias de guerra las industrias de paz. Todo ello gracias a la magnífica organización que cada uno de los industriales había dado a su empresa. La economía libre permitió el desarrollo de la riqueza en proporciones no imaginadas; estimuló el espíritu de invención y les dio también a los soldados ánimo y coraje para defender la prosperidad y la libertad amenazadas por el totalitarismo. Es decir por el intervencionismo llevado a sus últimas conclusiones económicas y políticas.

Naturalmente se tratará de probar que la victoria se debió a la economía planificada, controlada y ordenada por el Estado, como base para incitarnos a imitar a Rusia y admirar las maravillas de la esclavitud. No fueron, como lo sugieren maliciosa o ligeramente los adoradores del estatismo, el totalitarismo ruso o el colectivismo británico los que ganaron la guerra. Fue la libertad individual americana, que por medio de la intensa producción de sus fábricas creó el organismo militar, y ayudó a sus aliados en forma definitiva, armándolos y alimentándolos. Es la producción barata y abundante la que determina el standard de vida de un pueblo. Y es la producción la que concede la autoridad con que una nación puede asumir un papel directivo en los negocios mundiales. No la producción obtenida mediante los sistemas faraónicos, sino la que usa métodos de libertad y deja a cada cual la escogencia de lo que debe producir y cómo debe producirlo y venderlo. Es decir, la producción dentro de una economía libre.

El sacrificio infinito de los rusos no puede ser ideal humano. Trabajar doce y catorce horas diarias, sin la menor garantía y con salarios suficientes apenas para no morir de hambre, es sin duda demostración sublime de lo que puede un pueblo resuelto a defenderse de un agresor injusto, y a vencerlo. Esta anormal demostración de virtudes extraordinarias, pero efímeras , porque son contrarias a la naturaleza humana y cuya misma exageración producirá tarde o temprano una reacción catastrófica, no es signo de verdadera fortaleza, como la de Estados Unidos. Rusia, después de su maravilloso esfuerzo bélico, ha quedado casi aniquilada. Los Estados Unidos, en cambio, cubrieron los mares y los continentes de soldados y de marinos. Invirtieron centenares de miles de millones de dólares en gastos de guerra. Fabricaron aviones, cañones, tanques, buques, el radar y la bomba atómica, sin renunciar a ninguna de sus libertades ni disminuir su standard de vida. Los obreros declaraban huelgas cuantas veces lo creían justo. Los teatros y espectáculos públicos atraían millones de espectadores. Los trabajadores de todas las categorías ganaron mejores salarios que nunca, y las cajas de ahorro, al terminar el conflicto, están abarrotadas de dinero. La producción agrícola se triplicó, y el consumidor aumentó considerablemente su capacidad adquisitiva  y pudo en todo momento satisfacer ampliamente todas sus necesidades. Las reservas alimenticias acumuladas son enormes. Los Estados Unidos han salido de la guerra más ricos, más libres, más poderosos que antes. Todo ello es el resultado de la iniciativa individual en todos los ordenes de la actividad. El ejemplo de Rusia nos ha mostrado cómo un pueblo sabe luchar hasta más allá de las posibilidades humanas, y cubierto de sangre, mal herido, como un gladiador romano, tiene aun vigor para dar muerte a su adversario. Los Estados Unidos pueden también enorgullecerse del coraje y heroísmo de sus hijos; pero no son como ese gladiador vacilante. En todos los episodios de la guerra se mostraron fuertes, soberbios, seguros de sí mismos. Su patria les mandó a los campos de batalla dotándolos de todas las comodidades y seguridades apetecibles. En la retaguardia quedaban padres, hijos, esposas, novias, protegidos en forma completa y al abrigo de toda emergencia. Nada había de faltarles. En las batallas perdieron la vida muchos soldados, porque esa es la ley de la guerra; pero no fueron nunca víctimas del descuido, del abandono o de la miseria. Sobre ellos no velaba únicamente un Estado monstruosos, ciego a la piedad y atento a los resultados. Velaban millones de ciudadanos, que ejercían el derecho de protestar, de exigir para el miembro de familia movilizado un máximo de garantías que nunca le faltaron.

La victoria de los Estados Unidos y la posición dominante que ejercen hoy en el mundo, son el resultado de la libertad política y económica. “Soy ciudadano americano”, puede decir con más razonado orgullo que el romano, el hijo de los Estados Unidos.

Terminada la guerra los americanos se apresuraron a librarse de regulaciones y controles -que nunca limitaron abusivamente su iniciativa, y fueron más bien elementos de disciplina y de orden- para volver otra vez al goce pleno de la libertad, mediante la cual podrá este gran país ejercer sobre los demás la influencia benéfica a que tiene derecho, no solo por su poderío, sino por el buen uso que de ella ha hecho.

Estas observaciones encuentran su complemento, o mejor, su definitiva justificación, en el libro “El camino de la servidumbre”, por Friedrich A. Hayek, economista de renombre universal, quien pide a los partidarios del estatismo, a los socialistas y planificadores, que antes de seguir adelante con sus proyectos, que desorientan y atraen a multitudes ignaras, se detengan, examinen a fondo la cuestión, desapasionadamente, y comprendan cómo estas teorías, llevadas a la práctica, conducen inevitablemente al totalitarismo, tal como lo ejercieron Hitler, Mussolini e Hiro-Hito. No hay escape para esta conclusión. La economía dirigida es la base de la política dirigida. O sea del partido único, al servicio de un dictador. De esta manera, seis años de guerra catastrófica, millones de muertos, miseria infinita, centenares de ciudades destruidas y la bomba atómica, nos volverán a la situación que quisimos eliminar. Perecieron Hitler, Mussolini y el fascismo nipón; pero nada habrá cambiado. Los muertos seguirán mandando. La economía dirigida es el camino de retorno a la servidumbre.

Viernes 7 de septiembre de 1945

Transcripción del artículo “Libertad Política y Libertad Económica” del libro La II Guerra Mundial vista por CALIBAN. Páginas 377-378. Bogotá, 1988.

(No puedo cerrar esta transcripción sin dejar de pensar que El abuelo de Santos pudo entender que la libertad económica y la libertad política son principios claves para el desarrollo. Santos Montejo pudo ver como las ideas de Hayek eran las correctas, y aquellas que daban vía al colectivismo las equivocadas. ¿Que pensaría Santos Montejo de su nieto que vio con buenos ojos la venida de un economista intervencionista como Stiglitz? ¿Como vería que su descendiente trajera a un asesor comunista como Juan Carlos Monedero? ¿Aprobaría que el presidente Santos haya facilitado el ingreso a la política a un sangriento grupo terrorista marxista como las FARC, aún en contra de la voluntad popular que tanto defendió el mismo Calibán en vida? ¿Que pensaría de la frase de su nieto Juan Manuel en la que aseguraba que mercado hasta donde fuera necesario y Estado hasta donde sea posible?)

La mayoría de suicidas envían advertencias sobre sus intenciones

(Traducción libre de The Chosunilbo, derechos reservados Chosunilbo & Chosun.com. Algunos elementos fueron removidos o adaptados para evitar reclamos o por contenido que no consideré apropiado para este blog).

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Corea tiene la tasa de suicidios más alta de los países de la OCDE

Un estudio del Ministerio de Bienestar surcoreano sugiere que la mayoría de suicidas envían señales de advertencia a personas cercanas, pero la mayoría de sus familias no lo nota. Se entrevistó a 151 parientes de 120 personas que se suicidaron entre 2012 y 2015. Los psicólogos dicen que detectar las señales enviadas por personas con tendencia suicida podría salvar vidas. “La triste realidad que enfrenta Corea es la tasa más alta de suicidios de los países de la OCDE y le corresponde a la sociedad hacerse responsable y prevenir esos suicidios” dice Hyun-soo Kim, uno de los autores de dicho estudio.

Observe las señales

De acuerdo a este estudio, a menudo los suicidas dicen cosas como “Cuida bien de ti cuando me haya ido”, o hacen referencia a la otra vida al preguntar cosas como “¿Como crees que es el cielo?”. Algunos cambios de comportamiento son la pérdida de apetito y peso, además de una fijación anormal en las obras de arte y noticias sobre muertes. En el área emocional se dan ataques de llanto repentino, silencio, letargo y una tendencia a evitar el contacto con otros. Dae-hyun Yoon del Hospital de la Universidad Nacional de Seúl dice que aquellos que notan estos cambios en las personas que los rodean deben primero escucharlos y luego orientarlos para buscar ayuda profesional.

El suicidio a menudo empieza a verse como una opción cuando el orgullo de una persona ha tocado fondo como resultado de una difícil relación con otras personas. El brindar energía positiva a una persona que dice querer morir puede prevenir su muerte. Lo peor que se puede hacer si alguien le insinúa que se desea matar es decirle que deje hablar cosas sin sentido, o dar una vaga solución al decir que todo va a salir bien. Si alguien cercano a usted muestra signos más concretos, como querer unirse a un club suicida en Internet, no se le debe dejar solo sino llevarlo con un experto que pueda ayudarlo. “Hay una tasa más alta de suicidios en Corea y muchos de los que planean quitarse la vida podrían ser salvados si superan la peor fase con la ayuda de quienes les rodean,” dice Yoon.

Menos bebida, más pensamientos positivos

Los psicólogos aconsejan a quienes albergan sentimientos suicidas a superar su pena y temor y contarle a otros acerca del dolor que sienten. También advierten en contra de volver a la bebida. El estudio sugiere que el 40% de las víctimas están intoxicadas al momento de quitarse la vida; muchos tienen problemas tratando a otros con problemas con el alcohol y a menudo tienen parientes que son bebedores empedernidos. Una gran mayoría de suicidas sufre de depresión u otros problemas psicológicos, pero solo un pequeño porcentaje busca ayuda profesional. Cerca de un tercio de los suicidas tiene parientes que intentaron quitarse la vida o que lo consiguieron.